miércoles 13 de diciembre de 2017 - Edición Nº2026
Infonoroeste » Nacionales » 17 nov 2017

Coparticipación

La Provincia recupera fondos clave y resuelve un reclamo de 20 años

Se trata de un cambio que pone fin a un reclamo de 20 años y que la gobernadora María Eugenia Vidal –que puso en marcha una inédita estrategia judicial y política para conseguirlo- calificó de “histórico”.


 

Con la firma del Pacto Fiscal nacional, la provincia de Buenos Aires se aseguró hoy recuperar, en forma gradual,  una masa de recursos de unos 65 mil millones de pesos anuales, el equivalente a lo que había perdido por el tope que se había aplicado al Fondo del Conurbano. Se trata de un cambio que pone fin a un reclamo de 20 años  y que la gobernadora María Eugenia Vidal –que puso en marcha una inédita estrategia judicial y política para conseguirlo- calificó de “histórico”.

 

El pacto, que fue firmado por todas las provincias con excepción de San Luis, asegura que la provincia recibirá el año que viene casi $20 mil millones de pesos adicionales vía coparticipación, a los que el tesoro nacional aportará otros $20 mil millones, cifra que elevará a $45 mil millones en 2019, cuando el paquete total representará $65 mil millones, tras lo cual sobre esa base será indexado por inflación. Es el equivalente a casi el 10% de presupuesto total de la provincia para el año que viene, que fue establecido en $630 mil millones.

 

Exultante, Vidal dijo en la Casa Rosada, no bien salió del salón donde ella y sus pares firmaron el documento que formalizó el pacto, que “hoy es un día  histórico”. Después, a través de su perfil en twitter, explicó que “hoy junto al Presidente y los gobernadores acordamos un pacto fiscal basado en la buena fe y la transparencia para que la Provincia esté más cerca de recibir lo que hace años le corresponde”. Su ministro de Economía, Hernán Lacunza, fue directo: “hoy es el día más importante de nuestra gestión”.

 

El pacto, tal como se había adelantado, corrige la evidente distorsión que se generó con la imposición del tope de $650 millones a Fondo del Conurbano, debido al cual Buenos Aires terminó por recibir solo el 1% del total de esa masa de recursos, mientras que el 99% restante iba a parar el resto de las provincias, excluida la Ciudad Autónoma. Ahora, la provincia vuelve a recibir el equivalente a lo que iba a recibir el año que viene si es tope nunca hubiese existido: 65 mil millones de pesos, el 10% de la recaudación prevista del Impuesto a las Ganancias. 

 

En términos técnicos, eso se logra eliminando el Fondo y haciendo totalmente coparticipable Ganancias. De allí surgen $20 mil millones adicionales, que la provincia tiene a su vez que coparticipar con las comunas, una suma que derivará el año próximo unos $3.200 millones extra a las comunas. El resto lo aporta la Nación y desde 2019 se actualiza por inflación. El flojo queda, además, fijado por ley, para lo que el primero debe aprobarlo el Congreso nacional y luego refrendarlo la Legislatura provincial, lo que se da por hecho.

 

Como contraprestación, las provincias se comprometen a retirar las demandas contra la Nación, lo que en el caso de Buenos Aires implica renunciar al retroactivo por los últimos 5 años de vigencia del tope, un juicio de $400 mil millones. Además, la provincia deberá mantener constante, en términos reales, su gasto público, durante los próximos años. En el resto de las exigencias a las provincias, vinculadas a las baja de Ingresos Brutos o aplicar un esquema de responsabilidad fiscal a las comunas, Buenos Aires ya está avanzando.

 

Un recorrido de décadas

 

En el gobierno de Vidal creen que dieron un paso clave para mejorar la financiación: son el dinero suplementario que acaban de asegurarse, podrán recudir el nivel de endeudamiento que vienen llevando adelante y, a la vez, elevar el nivel de obra pública. Pero a la vez, hay satisfacción porque se corrigió una inequidad en el reparto de recursos federales que perjudicaba seriamente a Buenos Aires pero que no habían podido solucionar gobiernos anteriores, espacialmente el de Daniel Scioli.

 

Es que el Fondo había sido la garantía que le pidió Eduardo Duhalde a Carlos Menem para aceptar ser candidato a Gobernador y liberarle a él el camino a la reelección presidencial. Lo hizo porque ya en ese entonces, la provincia padecía la consecuencia de haber visto reducida, en 1988, su participación en la coparticipación a 22 puntos del total. Por efecto del tope, que se puso cuando Duhalde rompió con Menem, esa participación bajó aún más, hasta el 18%. En contraste, Buenos Aires aporta casi el 40% de los fondos que se distribuyen.

 

Ningún gobernador había logrado corregir esa inequidad, que se fue agravando aceleradamente después de la devaluación de 2001. En el período crítico pasaron tres peronistas: el fugaz Carlos Ruckauf y después Felipe Solá y Daniel Scioli. Durante los dos últimos mandatos el entonces presidente Néstor Kirchner prometió devolver los fondos perdidos. En agosto de 2005 dijo incluso que impulsaría retornar al régimen anterior da 1988. Pero nunca cumplió y los gobernadores,m en especial Scioli, solo reclamaron tímidamente.

 

Vidal optó por un camino diferente: acordó con el presidente Mauricio Macri que la provincia no podía ser correctamente gobernada sin esa plata. Y avanzó con una estrategia de reclamo fuerte: primero, planteó la cuestión en la Legislatura y el Congreso, donde consiguió respaldo del acto opositor bonaerense, pero indiferencia o rechazo del resto. Luego, demandó a la Nación ante la Corte para que se elimine el tope. Pero el fallo nunca llegó porque hoy se cerró el acuerdo.

 

En el entorno de la Gobernadora destacan que la estrategia que culminó con el acuerdo,  fue posible, al menos en parte, porque Macri y Vidal tienen una relación de cooperación política, a diferencia de lo que pasaba con los mandatarios peronistas que los precedieron.

 

El esquema que ahora se pone en vigencia es una mejora significativa para las arcas bonaerenses, pero solo corrige parcialmente la pérdida de financiamiento que significó la reducción en la participación de la coparticipación federal que se dispuso en la década del ´80. Recupera, como se dijo, lo que cedió por la aplicación del tope, pero no termina de corregir la inequidad que hizo que ese fondos, destinado a atacar déficits sociales y de infraestructura muy profundos, fuese necesario.

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