viernes 20 de julio de 2018 - Edición Nº2245
Infonoroeste » Nota de opinión » 26 feb 2018

Opinión

La responsabilidad de cuidar la vida amenazada

Nota Pastoral del Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi, ante el anuncio de la presentación de un proyecto legislativo sobre la despenalización del aborto


Por:
Redacción

Una confusión  grave acerca de los valores esenciales tiene que ocurrir en una sociedad para que se plantee el aborto como un derecho a ser tutelado por la ley como “libre, seguro y gratuito” y, al mismo tiempo, seguir enarbolando las banderas de luchas por causas muy necesarias, justas y nobles y reclamando cambios en la ética tanto de los gobernantes como de los ciudadanos. 

La misma ciencia afirmaque el embrión en gestación ya es vida humana, poseedor de una identidad genética única e irrepetible.Por esto, en su desarrollo no va a devenir en otra cosa que no sea un ser humano. De aquí que no es pertinente argumentar que se trata todavía del cuerpo mismo de la madre.Estamos ante una nueva vida humana diferente a quien la gesta. Por lo mismo, no puede entenderse como un derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo.

Suele postularse el caso, ciertamente doloroso, trágico y traumático, de la violación. Aquí debe tenerse muy presente que tan víctima desprotegida e inocente es el feto como la mujer forzada. Nuestra sociedad debe procurar los medios para evitar estos hechos; y, en el caso lamentable de  perpetrarse, ayudar y acompañar a asumir y elaborar tal impacto sin necesidad alguna de terminar con esa vida engendrada en situación tan terrible. 

También se apela a los casos de mujeres sin posibilidad de acceso a una intervención quirúrgica de -inadecuadamente llamado- “interrupción del embarazo”. En este caso, las estadísticas oficiales y extra oficiales se encargan de desmentir el argumento acerca de la enorme cifra de ellas que mueren al no poder realizarse un “aborto seguro”. 

No podemos concebir esta cuestión como una conquista de libertad en favor de la mujer ni como un progreso de nuestra sociedad. Más bien estamos ante un retroceso, una muestra de decadencia y un síntoma de degradación. En esta coyuntura cabe preguntarnos: ¿tanto terreno ha ganado el individualismo como para oscurecer la conciencia y endurecer nuestra sensibilidad que ya no podemos integrar, defender y proteger la vida humana es su etapa de mayor vulnerabilidad e inocencia? Y también: ¿cuál es la situación y la perspectiva de futuro de aquellas sociedades y estados que ya han legalizado esta práctica? 

Convoco y exhorto,tanto a los fieles católicos como a las personas de buena voluntad, a aunarse en una positiva, activa y generosa defensa de la vida por nacer. Está en juego el valor supremo de la vida, fundamento de todo  derecho humano, que hace legítima y coherente, las otras causas y luchas por la dignidad de las personas. 

Porque creemos, deseamos y trabajamos por un futuro mejor para todos, y no deseamos que nuestra nación se encamine inadvertidamente por una senda de decadencia sin retorno, manifestemos nuestra convicción en favor de la vida.

 

Por Ariel Torrado Mosconi, Obispo de Nueve de Julio  

 

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias