martes 11 de diciembre de 2018 - Edición Nº2389
Infonoroeste » Nota de opinión » 25 sep 2018

Opinión

La violencia de las pintadas y lo que transmitimos los adultos

Natalia Quintana  (Consejera General de Educación Provincia de Bs As)


 

En la madrugada del lunes, Juan B. Alberdi, amaneció tristemente intervenida por una serie de inscripciones en las paredes de dos  instituciones del pueblo, una, la escuela primaria N° 3 y la otra la Iglesia Católica, las leyendas  están cargadas de violencia e intolerancia, y demuestran modos primitivos de resolver diferencias, de expresar posturas, dan cuenta de un sector de la sociedad que parece no haber aprendido nada de nuestra historia.

Es en estos actos donde aparece la paradoja, el doble discurso, en  defensa de la escuela pública, se daña y se destruye a la institución pública que  alberga a la mayoría de los niños de J.B. Alberdi, la misma escuela que seguramente transitaron quienes escribieron o quienes idearon este acto de vandalismo. La Iglesia, seguramente la que se bautizaron muchos de los niños, es la misma que despide en el ritual religioso a quienes parten de esta vida, es la que cobija y refugia a los creyentes, y no importa que culto practiquemos, si hay alguien en el pueblo, que practica esa religión debería ser  suficiente para respetarlo.

Desde la educación, permanentemente pensamos y pregonamos la Inclusión en la escuela, hablamos de prácticas inclusivas, propiciamos la tolerancia, trabajamos en la convivencia, en las maneras no violentas de resolver los conflictos, la semana pasada en otra de las Instituciones educativas de esa localidad, Escuela Secundaria N 2 trabajamos junto a casi 100 alumnos sobre Relaciones Violentas, generamos un encuentro, dimos lugar a la palabra de los jóvenes, insistimos en los daños psicológicos y físicos que causan las relaciones violentas.

Las preguntas que inevitablemente surgen son, ¿cómo transmitimos a los jóvenes las bondades de las acciones pacíficas para una persona o para una sociedad? ¿Cómo enseñamos lo que es vivir en democracia cuando el debate de ideas es a través de acciones violentas y no en los ámbitos correspondientes? ¿Cómo se enseña la tolerancia y la inclusión social, cuando elegimos la descalificación y la agresión a quienes piensan distinto? ¿Cómo se invita al diálogo y al encuentro cuando la dirigencia utiliza discursos violentos e incendiarios? ¿Desde qué lugar propiciamos uso responsable de las redes sociales a nuestros jóvenes, cuando la dirigencia política la utiliza como medio de agresión sistemático al adversario?

Hoy la escuela pública no está en discusión en ningún ámbito, ocupa un lugar en el ideario cultural argentino indiscutible desde los inicios de la constitución nacional, hoy los cambios curriculares están enfocados en responder a las necesidades  educativas de los alumnos de cara a la sociedad del presente y del futuro. Si hay algo que nos une, es que entendemos que todos los problemas se resuelven con educación, y ésta no se limita sólo al ámbito de la escuela, por eso nuestra tarea es de todos, todo el tiempo.

Las leyendas que aparecieron en la madrugada del lunes, no solo son repudiables, implican acciones responsables  desde la dirigencia para encontrar a los autores, y actuar en consecuencia.

                                                                                         

 

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