lunes 16 de diciembre de 2019 - Edición Nº2759
Infonoroeste » Regionales » 25 may 2019

Opinión

La vigencia de Gualeguaychú y las expectativas de Parque Norte

Escribe, Jorge Illuminati. Ex concejal y militante UCR de Leandro N. Alem sobre lo que se desarrollará en la convención nacional del radicalismo en Capital Federal.


 

Hace cuatro años los radicales tuvieron en vilo una noche entera no solo a los correligionarios de todo el país, sino a todo el arco político de la Argentina, y a muchos argentinos de a pie que leen la política sólo de costado, porque allí ni mas ni menos se definía el futuro inmediato de la patria.


Corría marzo del 2015 y una mayoría holgada de radicales en su Convención Nacional que representa a todas las provincias y a las organizaciones partidarias, estableció que la conformación de la alianza electoral no se dilataba mas y era con el PRO de Marcri, la CC de Elisa Carrió y el FE del gremialista rural Gerónimo Venegas, desestimando implícitamente el acercamiento a cualquier ala peronista.


Allí hubo radicales que luego de mucho tiempo entendieron que los socios progresistas, filosóficamente afines, y los intentos peronistas de emanciparse del populismo kirchnerista no tenían posibilidad de éxito electoral.


Visto en retrospectiva, la decisión fue correcta porque los márgenes políticos eran ínfimos y porque la dilación que planteaba el otro sector ayudaría al rearmado de un peronismo hegemónico con conducción kirchnerista. Si alguien duda de esta aseveración contrafáctica lo invito a que abran cualquier diario de hoy para ver cómo funciona el partido del Estado el mes antes del cierre de las listas. La foto es la misma.


En tiempos de sefies, y con el perdón de quienes creen que es la verdadera política, hoy la situación es casi la misma, con algunas diferencias a nuestro favor y otras muy a favor de la política como arte de lo posible, lo que no debemos olvidar que como hemos escuchado muchas veces primero está la patria, y por eso cualquier intento de hacer crecer a Cambiemos, fortalecer el armado electoral, perfilar mejor al radicalismo y ser verdaderos protagonistas de una Alianza de gobierno, tenemos que hacerlo con mucho valor e inteligencia, la manera no es el desgaste público del gobierno, y mucho menos la presión con el único fin de cambiar figuritas en una cancha embarrada, oscura y sin veedores.


Los créditos no son pocos, usarlos de manera responsable, con sentido estratégico, y de consolidación de un espacio de poder que está construido es un desafío que no está ahí para que lo dispongan quienes no tengan una mirada de grandeza y de comprensión histórica. Alfonsín enseñó a varias generaciones de radicales a no ser gorilas, con el peronismo en el poder durante 25 años, espero hayamos aprendido a no ser serviles a sus necesidades hegemónicas.


No descreo de la vocación republicana de varios dirigentes justicialistas, entiendo que su colaboración a Cambiemos puede ser muy útil desde una plataforma distinta y ayudar a que un proceso político en la Argentina cumpla dos mandatos al menos.


A las intenciones de mis “correligionarios con actitud generosa” ante esta Convención de Parque Norte, tengo algunos reparos. Es tiempo de explicar, pero al mismo tiempo renovar la esperanza, la Argentina no viene de ser Suiza, y si hay responsables de este presente eterno, los radicales somos socios minoritarios en los últimos 80 años.


Ahora bien que queremos además de lo que no queremos. Este simple militante, que no ostenta cargo partidario ni público de ningún orden y estamento, se siente con el derecho de solicitarle a los correligionarios con poder decisorio que fortalecer Cambiemos implica un reconocimiento de que se trata de una alianza electoral que una vez en el gobierno es una alianza de gobierno, sino es trampa.

 

Que ampliar la base de Cambiemos significa que los territorios son espacios en que no alcanzan las redes sociales para difundir los buenos logros de gobierno, si en las capas intermedias, el partido del Estado sigue manejando con sus empleados-militantes las variables y boicoteando las muy buenas ideas del gobierno, muchas veces de imposible aplicación por esa burocracia anquilosada e interesada.

 

Los radicales tenemos dirigencia con capacidades técnicas y las que no las tienen, en nada deben envidiar a las que tienen nuestros socios, porque no se sabe se aprende. Y el capital territorial que puede esgrimir la UCR, es superior a la del mismo peronismo que siempre ha predominado con las herramientas del Estado para uso y abuso. El ingenio y la supervivencia de los radicales en los pequeños espacios de poder y en el llano ha sido infinito y hoy puede ser definitorio, y eso si es un capital inestimable y un plus para las negociaciones políticas que tienen que devenir en un mejor Cambiemos.


Las condiciones políticas son casi idénticas a las de Gualeguaychú, la necesidad de fortalecer un espacio republicano para siempre en la Argentina parece imposible, pero es imprescindible. Y por eso este momento es mas estratégico que táctico. Claro que estamos abiertos al aporte de quienes quieran una Argentina libre de populismo, que la verdad de los números y de las cuestiones sociales sean transparentes, a que las diferencias internas entre los integrantes de los partidos de la coalición se diriman en los foros, los conclaves y sin las cámaras, y que la actitud de los radicales sea radical del siglo XXI, responsable, comprometida, de participación y de acción.


En 2 días otra vez se para el país para ver que decidimos los radicales, a pesar del desmerecimiento del que somos objeto muchas veces hasta de los propios vecinos del barrio. La historia otra vez nos reserva un lugar privilegiado y no tengo dudas que estaremos a la altura. Para terminar me permito usar en sentido correcto las palabras del nuevo hallazgo de la política vernácula Alberto Fernández “Con el radicalismo sólo no alcanza, pero sin el radicalismo no se puede”

 

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