viernes 14 de agosto de 2020 - Edición Nº3001
Infonoroeste » Regionales » 4 mar 2020

Nota de Opinión

El “campo”: el gran ganador durante el macrismo

Escribe Enrique Minervino, adherente al Movimiento Nacional Alfonsinista.


 

El señor Alejandro Barbieri ex presidente de la Sociedad Rural de Junín, expresó hace unos días que con las retenciones “se fugan 3 billones de pesos de Junín”,  y que no se sabe dónde van.  Agregó que se lo sacan al interior productivo “para transferirlo a los burócratas de Capital”.

Decir que semejante cifra va a un agujero negro (esto lo digo yo, pero es lo que quiere decir Barbieri) es una mentira tan grande como la cifra misma. Con ese criterio todos podemos decir que nuestros impuestos corren el mismo destino, y sin embargo no lo pensamos de ese modo. Porque el resto de los mortales también pagamos impuestos, no solo los productores agropecuarios.  Aunque si es cierto en su favor que durante el gobierno de Mauricio Macri, que tanto él como la entidad que presidió  apoyaron sin condicionamientos y formaron parte, ya que pusieron el Ministro de Agroindustria, la aseveración de Barbieri se cumplió sin dudas.

Pero no solo los “billones” que él dice, sino que todos los impuestos que pagamos los sufridos habitantes de esta tierra, fueron a un agujero negro. Macri durante su gobierno desfinanció áreas claves como salud, ciencia y educación, por ejemplo. Las dos primeras fueron degradadas de tal modo que quedaron reducidas a meras secretarías.

En cambio durante el gobierno que Barbieri y la Sociedad Rural denostaron tanto, el de Cristina Fernández, se creó a partir de 2009, el Fondo Federal Solidario conocido vulgarmente como “fondo sojero” que a pesar de ese nombre, no estaba solamente compuesto por los derechos de exportación a la soja, sino también de las harinas y del aceite de soja. Su finalidad era financiar obras provinciales y municipales en todo el país, con lo cual se utilizó para realizar innumerables obras de infraestructura y para inversiones productivas.

El “fondo sojero” era una herramienta formidable que tenían los municipios para la realización de obras, porque además estaba prohibida su utilización para los gastos corrientes. Lamentablemente el gobierno de Cambiemos terminó con ella, perjudicando a todo el país y a nuestra región.  Con el “fondo sojero”, no había posibilidad alguna que se fugaran los derechos de exportación o que fueran a manos de “burócratas” porteños.

Lo que Barbieri no dice es que el sector agroexportador fue durante el gobierno de Cambiemos uno de los grandes ganadores junto con los bancos, las empresas de energía y algunas pocas corporaciones que obtuvieron enormes beneficios en desmedro del resto de la sociedad. La estruendosa devaluación de más del 500% en 4 años que hizo que el dólar oficial saltara de $9,60 a $63 y la baja de las retenciones impuesta por Macri de manera irresponsable, desfinanciaron al Estado argentino.

Pero eso sí, le propinaron al sector agropecuario un incremento de casi el 900% de su rentabilidad, es decir tres veces más que la inflación que en los 4 años llegó al 300%, una verdadera locura para el bolsillo de los argentinos. Pero el sector de Barbieri salió airoso sin duda.  Tanto se incrementó el poder de compra de los agroexportadores que el vehículo más vendido en los años de macrismo fue la Toyota Hilux 4 x 4. Para que usted compare, el auto más vendido por ejemplo en 2012, 2013, fue el Gol, el “fierro” de la clase media.

Todos estos factores hicieron que se produzca en el país una enorme transferencia de recursos de los sectores medios y los más humildes a los sectores más concentrados de la economía, entre ellos, claramente el agroexportador. A la vez que provocaron un desfinanciamiento descomunal del Estado que derivó en un ajuste permanente a las áreas mencionadas y a muchos organismos claves que el macrismo directamente desmanteló. 

No conformes con esas siderales ganancias, el campo se resiste a aceptar el mínimo incremento del 3% a la soja que el gobierno de Alberto Fernández pretende establecer, aduciendo escasa rentabilidad. Esto es claramente una mentira, apoyada por los medios dominantes.  Lo cierto es que el llamado “campo” tuvo en 2019 una ganancia de U$S 7.600, mientras que en 2015 esa ganancia fue de “solo”  U$S 5.100 millones.

El “campo” tiene y tuvo ganancias extraordinarias. Los números que dimos más arriba así lo demuestran. Pero la voracidad de las patronales del campo, que no quieren resignar un solo peso en esta situación de crisis, le mete presión al gobierno con el argumento que “ganan poco”.

Como dijo el ex presidente que tanto admiran y defienden, deberían “poner el hombro sin llorarla”. Claro que Macri se lo decía al resto del pueblo argentino, nunca al “campo”. Hoy entre otros sectores, también les toca ser solidarios a ellos. Sería un gran gesto si se decidieran a entregar un poquito de lo mucho que ganaron.

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