sábado 23 de octubre de 2021 - Edición Nº3436
Infonoroeste » Regionales » 6 feb 2021

Opinión

La UCR y una elección que marca una época

Escribe Juan Pablo Itoiz. Vicepresidente Comité Hipólito Yrigoyen de Junín.


La Unión Cívica Radical es un partido político que intenta expresar las necesidades de los ciudadanos, según los cambios políticos, sociales y económicos.

Con virtudes y defectos, con aciertos y errores, a partir de sus principios cívicos y republicanos, ha sido la expresión política que mejor ha representado los valores de la participación ciudadana en democracia.

Las convicciones y el coraje de los grandes hombres del partido, como también de aquellos militantes, afiliados y simpatizantes anónimos, permitieron forjar a uno de los dos grandes e ineludibles partidos políticos de la Argentina.

Y esa tarea fue posible gracias al dialogo y a la búsqueda de consensos, pero también al debate de ideas y la participación mediante elecciones internas. Hoy, nuevamente nos encontramos en esa instancia. Pero no es una más.

La grave situación que atraviesan el país y nuestra provincia en particular, debido al mal manejo de la pandemia que han tenido los gobiernos nacionales y provinciales, sumado a la severa crisis económica (es justo decir que no es sólo responsabilidad de los actuales gobernantes), exige al Radicalismo una nueva prueba de capacidad.

Un compromiso partidario, pero también ciudadano, ya que como decía Yrigoyen primero somos argentinos y luego radicales.

En esta instancia trascendental afrontamos la renovación de las autoridades partidarias en la provincia de Buenos Aires. Desde Protagonismo y Evolución Radical bregamos por la reconstrucción de una UCR que, firme en sus ideales y en el lugar que la historia le ha dado, sepa ser capaz de conducir una coalición como la que integramos, de cara la sociedad y con el liderazgo indispensable para transformar la realidad.

La construcción de un radicalismo protagonista expresada en la fórmula de Gustavo Posse y Danya Tavela, con el respaldo del senador nacional Martin Lousteau y otros históricos dirigentes, debe marcar la línea de acción de un partido que aspire a ser la columna vertebral de un proyecto político que pueda volver a convertirse en una opción de poder en la Argentina.

Por eso es necesario ampliar la base obtenida en el 41% que nos votó hace poco más de un año. Con una agenda moderna, a la altura de las demandas de la sociedad y de las extremas necesidades que tiene el país; y brindando a todos los que quieran acompañar la oportunidad de expresarse respetando el espíritu que llevo a esta conformación.

Antes, la Unión Cívica Radical debe poner en orden su vida interna. La manera por la cual los radicales resolvemos nuestras cuestiones cuando no se da el acuerdo, es mediante la convocatoria a los afiliados a elegir.

Esta elección interna, crucial desde mi punto de vista, está signada por tres razones fundamentales: La convicción de que la recuperación de la identidad partidaria y el protagonismo de la UCR son motivos suficientes para renovar nuestras fuerzas militantes.

La vigencia de los principios radicales, que en momentos de zozobra institucional y de riesgo de avasallamiento del Estado de Derecho, son puestos en valor para la defensa de la Republica.

Y, en tercer lugar, la participación de los ciudadanos manifestada en las diferentes corrientes internas del partido que se expresan, debaten y compiten reivindicando la democracia, como no lo hace ningún otro partido político en la República Argentina.

Desde el convencimiento que nos tocará conducir los destinos de la UCR de la provincia de Buenos Aires, a partir de la legitimidad del voto, no solo se deberá tener la capacidad y el temple para tamaño desafío, sino también la grandeza para convocar a todas las líneas internas a trabajar en el fortalecimiento del partido y en el fortalecimiento de Juntos por el Cambio. Por eso, ésta es una elección de época. 

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