lunes 10 de mayo de 2021 - Edición Nº3270
Infonoroeste » Producción y agro » 16 mar 2021

Cifarelli

Harina: admiten una baja en las exportaciones pero sube la demanda doméstica

El mercado se está normalizando luego de la caída producto de la cuarentena obligatoria. Mientras tanto, los envíos en enero cayeron 27%.


Por:
Redacción


El sector molinero argentino inició el año con una buena y una mala noticia. Como siempre primero lo positivo: el consumo en el mercado interno está mostrando claras señales de recuperación luego de la caída en la demanda evidenciada producto de la cuarentena obligatoria donde no operaba el sector gastronómico. En ese momento los consumidores se volcaron, en cierta medida, a amasar panificados en casa pero lo cierto es que ese consumo no logró equiparar la caída generada por el sector gastronómico y panaderías que cerraron sus puertas.

“En los últimos tres meses bajó el ritmo de molienda de trigo porque evidentemente se vio un menor consumo interno por parte de los grandes compradores, probablemente porque los clientes tenían stock pero lo que se observa ahora es una vuelta a la normalidad de los consumos de los distintos sectores.

En plena pandemia, con la cuarentena a pleno, se consumió mucho más en el mercado hogareño que en las panaderías o restaurantes. Ahora, poco a poco eso comienza a volver a la normalidad. En el sector creemos que el consumo se va a ir recuperando de la mano de la recuperación del poder adquisitivo de la población y seguramente vamos a terminar el 2021 con un consumo similar al del año pasado que estuvo en torno a las 800.000 toneladas”, detalló en diálogo con Ámbito Financiero Diego Cifarelli, presidente de la Federación de la Industria Molinera (FAIM).

La mala noticia viene entonces de la mano de la mano de las exportaciones que no solo no consiguen crecer ni ganar nuevos mercados sino que también arrancaron el año con valores en baja. Según las estadísticas oficiales enero registró operaciones de exportación de harina de trigo por 44.372 toneladas, un volumen 27% inferior al del mismo mes del año pasa- do (61.069) y 26% inferior al promedio del periodo 2017/2020 (60.179 toneladas).

Bolivia fue el principal cliente, como ocurrió a lo largo de 2020, con el 54% del total a un valor promedio de u$s325 por tonelada.

Brasil ocupó el segundo lugar con el 41% o 18.364 toneladas, con un valor promedio de u$s326, mientras que Chile llevó el volumen restante con un valor más alto, de u$s344.

Al respecto, desde RIA Consultores explican: “Una de las explicaciones posibles esta caída, además de la reticencia de Brasil a comprar, puede ser la estabilidad de los precios de la harina versus la suba del precio del trigo. Por caso, en enero de 2020, el promedio del FOB según datos del INDEC fue de u$s311 para la harina contra u$s191 para el trigo, dando un diferencial de 63%. Un año después, el FOB de la harina promedió los u$s327, contra u$s224 del trigo, con lo cual el gap se achicó a 45%”.

En este contexto, el presidente de la FAIM detalla: “En el mercado internacional mantenemos nuestros dos mercados tradicionales que son Brasil y Bolivia pero nos encontramos ante la imposibilidad de generar nuevos compradores ante la falta de competitividad que muestra el sector por la alta presión fiscal y otros costos asociados a los envíos. Los molineros apuntan todas sus estrategias a crecer en el mercado internacional porque justamente necesitan hacerlo ya que el sector produce dos veces lo que consume pero hoy esta posibilidad no se está dando”.

Según explica, las actividades industriales del complejo trigo-harinero, tienen un multiplicador del valor agregado de alrededor de tres. Esto significa que por cada peso que crece la actividad en estos sectores en toda la economía se generan tres. Por su parte, el trigo tiene un valor más bajo de 1,7.

En esa línea, el sector exportador de harina de trigo está contemplado en el plan que lleva adelante el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) que tiene como objetivo incrementar las exportaciones de todo el complejo agroindustrial hasta los u$s100.000 millones.

“Tenemos esperanza que esta situación se revierta y poder salir al mundo a ganar nuevos mercados a partir de la sanción de la Ley exportadora y otra serie de cuestiones claves que son indispensables para la agroindustria.

El proyecto se sigue puliendo y esperemos que en el corto plazo ya sea una realidad”, se esperanza el dirigente molinero.

Fuente: Ámbito

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