La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) volvió a manifestar su preocupación por el impacto de las intensas lluvias en el interior bonaerense, en especial en distritos como 9 de Julio, Carlos Casares y Bolívar, donde la acumulación de agua mantiene a gran parte de los campos anegados.
“Hace meses que estamos advirtiendo que había que actuar con celeridad, sino las pérdidas se agigantarían. Y no nos escucharon”, afirmó Pablo Ginestet, secretario de la entidad, al remarcar que la situación se agravó en las últimas semanas y que los productores ya enfrentan daños irreversibles en sus cosechas y rodeos.
El dirigente recordó que de la Cuenca del Salado “sale el 20 % de la producción agropecuaria del país”, y cuestionó la demora en declarar la emergencia agropecuaria, tanto a nivel provincial como nacional.
En medio de la crisis, el ruralismo denuncia falta de coordinación entre los distintos niveles del Estado. “La Nación y la Provincia se pasan responsabilidades, pero mientras tanto los caminos están cortados, las napas saturadas y los productores desesperados”, advirtió Ginestet.
Finalmente, desde CARBAP reclamaron un trabajo conjunto y urgente para mitigar el impacto de las inundaciones: “Es hora de que Milei y Kicillof se sienten en la misma mesa y dejen de lado las diferencias políticas para resolver un problema que pone en jaque a miles de familias y a la economía del país”.