INFONOROESTE-Los municipios de la provincia de Buenos Aires atraviesan un escenario financiero cada vez más complejo, marcado por la caída de recursos, el incremento sostenido de los costos operativos y un contexto económico que presiona sobre las cuentas locales. En la Cuarta Sección Electoral, varios distritos reconocen dificultades para sostener el funcionamiento cotidiano, el pago de salarios y la ejecución de obras.
El combo de menor recaudación, retrasos en la coparticipación y aumento de los gastos corrientes —especialmente combustible, mantenimiento de maquinaria y servicios— genera un cuello de botella que impacta de lleno en la gestión municipal. A esto se suma la creciente demanda social, que obliga a los municipios a reforzar áreas sensibles como desarrollo social, salud y asistencia directa.
En muchos distritos, el capítulo salarial se convirtió en uno de los principales desafíos. Si bien varios intendentes lograron cerrar acuerdos paritarios con los empleados municipales, lo hicieron en un marco de fuerte tensión presupuestaria, con márgenes cada vez más estrechos para otorgar aumentos sin comprometer otras partidas.
Otro factor que preocupa a los gobiernos locales es el freno o la ralentización de obras públicas, lo que obliga a redireccionar fondos propios para sostener proyectos en marcha o atender demandas de infraestructura básica. En paralelo, el costo de los insumos vinculados a los caminos rurales y el parque automotor municipal se disparó en los últimos meses, complicando la planificación.
Intendentes de distintos signos políticos coinciden en que el actual escenario exige una administración más austera y un diálogo permanente con la Provincia para garantizar el acompañamiento financiero. Sin embargo, advierten que, de no revertirse la tendencia, 2026 podría ser un año de fuerte tensión para las arcas municipales.
Mientras tanto, los municipios siguen funcionando con recursos cada vez más ajustados, intentando sostener servicios esenciales en un contexto que no da respiro.