Ante la situación crítica generada por la proliferación del barigüí en Junín y la región, la Dirección de Ambiente del Municipio profundizó los operativos de control, monitoreo y fumigación en distintos sectores del río Salado, con el objetivo de reducir la población de insectos y mitigar su impacto en vecinos y animales.
Desde el área explicaron que las altas temperaturas y la persistente humedad favorecieron la eclosión masiva de esta plaga, lo que obligó a reforzar las tareas preventivas, especialmente en el cauce del río, donde se desarrollan gran parte de las etapas del ciclo de vida del insecto.
La directora de Ambiente, Cecilia Laffaye, señaló que “a partir de la primavera se activa el protocolo de control porque el aumento de las temperaturas incrementa la presencia del barigüí”, y remarcó que el trabajo se concentra en la detección de focos larvarios y la aplicación de BTI, junto con fumigaciones para disminuir la población de insectos adultos.

“La situación es crítica en toda la cuenca del río Salado. Es un insecto que no se puede erradicar, pero sí reducir su impacto mediante un monitoreo constante y acciones sostenidas”, explicó la funcionaria.
Finalmente, desde el Municipio recomendaron a los vecinos evitar actividades al aire libre durante el atardecer, utilizar ropa larga y liviana y aplicar repelentes, especialmente en zonas expuestas del cuerpo, como método de prevención ante las mordeduras.