La situación de los jubilados y pensionados vuelve a generar preocupación luego de que el Gobierno nacional resolviera mantener en $70.000 el bono adicional para quienes cobran el haber mínimo durante el mes de febrero. El refuerzo permanece congelado desde marzo de 2024, en un contexto de inflación acumulada cercana al 180%, lo que profundiza la pérdida del poder adquisitivo del sector.
Con el ajuste del 2,84% correspondiente a la inflación de diciembre, la jubilación mínima alcanzará los $359.219,42. Al sumarse el bono, el ingreso total llegará a $429.219,42, un monto que resulta insuficiente frente al aumento sostenido del costo de vida, especialmente en alimentos, servicios y medicamentos.
Además, la medida genera una desigualdad en los incrementos reales, ya que quienes perciben haberes superiores a la mínima reciben una suba completa del 2,84%, mientras que los jubilados que dependen del bono apenas alcanzan una mejora cercana al 2,3%, profundizando el atraso de los ingresos más bajos.
Desde distintos sectores de jubilados y pensionados advierten que la situación es crítica. Señalan que los haberes actuales resultan insuficientes para cubrir necesidades básicas, y que el bono, que había sido una herramienta de compensación, perdió completamente su eficacia al no actualizarse en más de un año.
A esta realidad se suma el fuerte impacto de los aumentos en tarifas de servicios públicos, con subas significativas en electricidad, gas e internet, que en muchos casos superan los $100.000 mensuales, dejando a los jubilados en una situación financiera insostenible.
Otro de los puntos más sensibles es el acceso a la salud. Denuncian faltantes de medicamentos, demoras en la provisión de prótesis, sillas de ruedas y tratamientos oncológicos, así como el recorte de medicamentos que anteriormente eran gratuitos. Esta situación genera un deterioro directo en la calidad de vida de los adultos mayores.
En el plano local, también se advierte un colapso del sistema de salud pública, con hospitales desbordados y una falta de infraestructura específica para jubilados y pensionados, lo que agrava aún más el escenario.
Finalmente, jubilados y pensionados advierten que la combinación de bajos ingresos, aumentos constantes, recortes en salud y mayor burocracia genera un fuerte desgaste físico y emocional, y reclaman medidas urgentes que garanticen condiciones de vida dignas para los adultos mayores.