La propuesta de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de financiar un aumento para empleados públicos bonaerenses mediante un incremento del impuesto al campo y a grandes contribuyentes generó un inmediato rechazo en el sector agropecuario.
Desde la Sociedad Rural de Junín, su presidente, Hernán Guibelalde, sostuvo que la iniciativa “no es ninguna novedad” y que responde a una lógica que “hace años quedó demostrado que no funciona”.
“El problema no es quién paga más impuestos ni a quién cobrárselos. Ese sistema ya está agotado y castiga siempre al que está produciendo”, afirmó. Si bien reconoció la legitimidad del reclamo salarial de los trabajadores estatales, consideró que “plantear que la solución es volver a subir impuestos al sector productivo es repetir un error”.

Guibelalde recordó que el campo bonaerense ya soporta una alta carga tributaria, con impuesto inmobiliario y complementario —este último instaurado durante la gestión de Daniel Scioli como medida transitoria— que “terminó quedando de manera permanente”.
“Aumentar la presión impositiva no genera más recursos, genera menos producción en el interior y menos recaudación. Es exactamente lo contrario de lo que se busca”, advirtió a "Amance que no Es Poco" por Radio Junín. Y agregó que una decisión en ese sentido podría derivar en un fuerte malestar del sector, en momentos en que los productores vienen reclamando la baja de retenciones a nivel nacional.
Por su parte, el vicepresidente de la entidad, Gustavo Frederking, coincidió en que el diagnóstico de ATE es “totalmente errado”.

“En los últimos 20 años desaparecieron 100.000 productores. Ese es un dato objetivo. Todo lo demás son creencias ideológicas que no se sostienen en la realidad”, señaló. Frederking cuestionó la idea instalada de que el campo es un sector “millonario” y contrastó la situación local con la de la Unión Europea, donde entre el 25% y el 30% del presupuesto se destina a subsidios al agro.
“Aquí es al revés: entre el 65% y el 70% de la renta del productor se va al Estado, entre impuestos y retenciones”, remarcó. En ese sentido, aseguró que el sector no pide subsidios sino “reglas claras y previsibilidad”.

Frederking también sostuvo que el ajuste nacional marcó un cambio de lógica que no se replicó en la provincia ni en muchos municipios. “Se puede discutir mucho, pero el ajuste existe. En la provincia no hubo un recorte de la política, y cuando hay problemas la solución vuelve a ser mirar al campo”, afirmó.
Finalmente, ambos dirigentes coincidieron en que la salida para la provincia de Buenos Aires no pasa por incrementar impuestos sino por revisar el gasto público y promover el crecimiento económico. “Hay que dejar de castigar al interior productivo y empezar a pensar en eficiencia y desarrollo. El campo quiere ser aliado del Estado, no su variable de ajuste”, concluyeron.