El intendente de Chacabuco, Darío Golía, alertó sobre la caída de la recaudación provincial y su impacto directo en los recursos coparticipables que reciben los municipios bonaerenses.
“A nosotros nos pasa como a toda la provincia de Buenos Aires. Vemos cómo se va desplomando la recaudación provincial y, por tanto, los recursos coparticipables son cada vez menos”, expresó el jefe comunal. En términos porcentuales, detalló que en enero la merma fue de entre el 6% y el 8%, mientras que febrero —aún sin cierre definitivo— muestra una caída más profunda.
Golía vinculó esta situación a la retracción del consumo y a los recortes en los fondos que la Nación gira a la Provincia. “Vemos esto con una enorme preocupación”, afirmó, y señaló que mantiene diálogo permanente con otros intendentes bonaerenses que atraviesan el mismo escenario.
En ese marco, consideró que las perspectivas para el año no son alentadoras. “Hay un recorte pautado por el Gobierno nacional que no se va a revertir, porque está contemplado en el Presupuesto”, sostuvo. Además, indicó que la evolución de la recaudación provincial estará atada a los vaivenes de la producción y el consumo en los próximos meses.
“Administrando peso por peso”
Frente a este contexto, Golía explicó que el Municipio de Chacabuco viene gestionando con extrema prudencia. “Estamos administrando peso por peso con mucha eficiencia y supliendo los menores ingresos coparticipables con la recaudación local”, afirmó.
Según indicó, el escenario fue anticipado al momento de elaborar la Ordenanza Impositiva en diciembre pasado, lo que permitió garantizar el funcionamiento del Municipio en materia de gastos corrientes.
El intendente destacó que la cobrabilidad de las tasas municipales se mantiene estable. “Los montos de las tasas en Chacabuco son relativamente bajos en función del costo de vida y, en comparación con otros distritos, estamos de la media para abajo. El nivel de recaudación se mantiene en los niveles históricos”, aseguró.
De esta manera, el jefe comunal puso el foco en la compleja situación financiera que atraviesan los municipios bonaerenses, en un escenario marcado por la caída de ingresos y la necesidad de sostener servicios esenciales con recursos cada vez más ajustados.
