En medio de una intensa ronda de reuniones y contactos cruzados, la dirigencia de la Unión Cívica Radical bonaerense avanzó en conversaciones clave sobre el futuro partidario y todo indica que en las próximas horas podría formalizarse un pedido para adelantar las elecciones internas.
La jugada no es menor. Se trata de uno de los puntos centrales en la agenda de normalización tras la fallida interna del año pasado y la posterior conformación de un Comité de Contingencia que hoy conduce de manera provisoria el partido.
Según trascendió, tres grandes sectores internos coinciden en la necesidad de acelerar el calendario: el espacio referenciado en el senador nacional Maximiliano Abad, el armado que lidera el intendente de San Isidro Gustavo Posse y el sector Evolución, alineado en la Provincia con el gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro.
Del otro lado, la línea que responde a Miguel Fernández —actual titular del Comité de Contingencia— también participa de las conversaciones, aunque con una postura más cautelosa: prioriza la búsqueda de una lista de unidad y ubica el adelantamiento del cronograma como un aspecto subordinado a ese objetivo político.
En los corrillos partidarios ya circulan dos fechas posibles: el 31 de mayo o, como alternativa límite, el 7 de junio. La discusión no es solo política sino también jurídica: mientras algunos sostienen que el plazo legal para convocar a una elección en esas fechas se agota en las próximas horas, otros aseguran que todavía quedan algunos días de margen.
Si el pedido se formaliza, deberá ingresar al Comité de Contingencia, uno de los órganos provisorios surgidos tras la crisis interna. Allí podría tratarse en un plenario y, de no haber consenso, someterse a votación.
En off, lo que reconocen distintos dirigentes es que la UCR necesita “salir de la parálisis”. La falta de autoridades electas y el esquema transitorio generan ruido hacia adentro y limitan la capacidad de negociación hacia afuera, especialmente en un escenario político provincial en plena reconfiguración.
El trasfondo del adelantamiento tiene varias capas. La primera es institucional: cerrar el capítulo de la interna frustrada y devolverle legitimidad formal a la conducción partidaria.
La segunda es estratégica: anticiparse a un eventual adelantamiento de las elecciones generales en la Provincia de Buenos Aires. Si el gobernador decidiera volver a desdoblar los comicios —como ocurrió el año pasado— el calendario se acortaría y la UCR necesitaría tener su estructura ordenada para negociar alianzas, listas y posicionamientos.
En la Cuarta Sección Electoral, el movimiento no es neutro. El radicalismo gobierna cinco distritos clave: Lincoln, General Arenales, General Viamonte, Florentino Ameghino y Trenque Lauquen. Ese anclaje territorial le da volumen político en la región, pero también obliga a ordenar rápidamente la conducción provincial para no debilitar la posición seccional.
En síntesis, más allá de las formalidades, el radicalismo bonaerense discute algo más profundo que una fecha: define quién conducirá el partido en la antesala de un nuevo turno electoral y con qué legitimidad lo hará. La decisión podría conocerse en cuestión de días.