El presidente del comité de contingencia de la Unión Cívica Radical bonaerense, Miguel Fernández, manifestó fuertes críticas hacia la situación interna del partido y dejó en evidencia una ruptura política con el senador nacional Maximiliano Abad, con quien hasta hace poco compartía espacio interno.
Fernández, ex intendente de Trenque Lauquen, cuestionó las versiones que lo ubican subordinado a otros dirigentes y fue tajante al respecto. “Algunos suponen que el otro es el empleado. Y uno ya tiene cierta edad, cierto prestigio y cierta voz propia. Yo no soy empleado de nadie”, afirmó.
El dirigente radical sostuvo que la discusión interna actual se originó a partir de acuerdos políticos que modificaron el cronograma electoral partidario que había sido consensuado previamente entre los distintos sectores. Es que el radicalismo bonaerense dio un paso clave para buscar normalizar el partido y decidió adelantar la elección interna para el 7 de junio, tres meses antes que la fecha original, que era el 6 de septiembre. Ese día se elegirán las nuevas autoridades del Comité Provincia.
“En alianza con personas con las que competimos en la última elección, de común acuerdo hicieron algún tipo de pacto para cambiar el cronograma electoral que ya se había pautado entre todas las partes”, señaló, marcando así su desacuerdo con las decisiones tomadas por la conducción partidaria.
Fernández también calificó como “paradójica” la nueva configuración de alianzas internas dentro del radicalismo. Según indicó, dirigentes que hasta hace poco estaban enfrentados ahora se encuentran políticamente alineados.
“Lo paradójico es que el año pasado la discusión era Abad–Loustau enfrentados, y hoy Abad y Lousteau han hecho una alianza”, expresó, al tiempo que sugirió que ese acuerdo tendría como objetivo desplazarlo de la conducción.
Más allá de la disputa interna, el dirigente planteó una crítica más profunda sobre el presente del radicalismo. En ese sentido, consideró que el principal problema del partido es la falta de una identidad política clara frente a la sociedad.
“El problema del radicalismo es que no tiene claro a quién representa. ¿Qué ideas representa hoy? ¿Qué valores defiende? Puede tener más o menos legisladores, pero la pregunta es qué es hoy el radicalismo”, planteó.
Finalmente, Fernández describió el momento actual del partido como una etapa “turbulenta” y recordó que la conducción que encabeza es transitoria, producto de la crisis institucional generada tras la última interna partidaria.
“Tenemos una conducción bastante rara. En la última elección interna no se pudo definir el ganador, se judicializó el resultado y no pude asumir como presidente del comité provincia. Finalmente encontramos esta forma de conducción de contingencia”, explicó.