La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) expresó su preocupación ante la posibilidad de modificar el esquema actual de vacunación contra la fiebre aftosa y advirtió que la medida carece de sustento técnico, además de resultar “inoportuna” en el contexto productivo actual.
Desde la entidad recordaron que la Argentina ya atravesó experiencias negativas cuando se intentó avanzar hacia un sistema sin vacunación. En ese sentido, señalaron que tras la decisión adoptada a fines de los años ‘90, el país perdió el estatus sanitario y en 2001 se registraron más de 2.000 focos de la enfermedad, lo que obligó a reconstruir todo el sistema de control.
A partir de ese antecedente, destacaron que el esquema vigente —basado en la articulación público-privada y el trabajo de entes sanitarios y fundaciones— permitió recuperar rápidamente el control de la enfermedad y sostener hasta hoy un sistema considerado “robusto” a nivel internacional, con supervisión del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
Cuestionamientos al cambio
CARBAP sostuvo que la modificación que se impulsa actualmente se plantea “sin justificación técnica, sin evidencias económicas y sin consulta a los actores del sector”, y remarcó que los resultados del programa han sido óptimos en términos de inmunidad y ausencia de circulación viral.
En ese marco, señalaron que el sistema vigente se fue profesionalizando con el tiempo y que actualmente más del 80% de los vacunadores en la región pampeana son veterinarios, lo que garantiza calidad y control en la aplicación.
Asimismo, criticaron que la iniciativa haya evitado ámbitos de discusión técnica como la CONALFA y las COPROSAS, espacios previstos por la normativa para analizar este tipo de decisiones.
Impacto en los productores
La entidad también advirtió que el cambio podría afectar el principio de solidaridad que rige el sistema actual, donde todos los productores abonan el mismo valor por dosis dentro de cada jurisdicción, independientemente del tamaño de sus rodeos.
En ese sentido, alertaron que una eventual desregulación podría perjudicar a los pequeños productores, que representan una parte importante del entramado ganadero. Según datos citados, más de la mitad de los establecimientos posee menos de 100 bovinos, lo que dificulta su acceso a servicios en un esquema completamente privado.
“Surge una pregunta central: quién garantizará que estos productores efectivamente vacunen sus rodeos”, plantearon, al tiempo que advirtieron que operadores privados podrían concentrarse en establecimientos más grandes y accesibles, dejando zonas descubiertas.
Momento inoportuno
Por último, CARBAP consideró que la medida llega en un momento “absolutamente inoportuno”, en un contexto donde la producción ganadera y la industria cárnica atraviesan una etapa favorable, con un mercado internacional demandante y la necesidad de sostener el ingreso de divisas.
En ese marco, remarcaron que modificar el principal programa sanitario sin consensos podría generar nuevos riesgos e incluso derivar en barreras comerciales, recordando que “esto ya ocurrió en el pasado”.
Pese a las críticas, desde la entidad se mostraron abiertos al diálogo y a la posibilidad de introducir mejoras, aunque insistieron en que cualquier cambio debe basarse en criterios técnicos, evidencia concreta y consenso con los actores del sector.