El intendente de General Villegas, Gilberto Alegre, trazó un diagnóstico prudente pero cargado de preocupación sobre la situación económica del distrito y anticipó un escenario complejo hacia adelante.
“Estamos bien, pero con mucha cautela y muy preocupados. Estamos haciendo un análisis permanente de los gastos, no recortando, pero sí prestando algunos servicios con un poquito más de demora”, señaló, al tiempo que dejó en claro la incertidumbre que atraviesa la gestión: “No sabemos cuál es el futuro y eso nos obliga a tomar precauciones”, confirmó a La Tecla.Info.
En ese contexto, el jefe comunal puso el foco en las demandas que llegan desde la comunidad, que —según indicó— se concentran en dos ejes centrales: “Las principales demandas de los vecinos tienen que ver con la vivienda y el trabajo, son los problemas más serios que tenemos”.
Alegre también vinculó la situación local con el escenario macro y el esquema de transferencias: explicó que los recortes nacionales impactan en la Provincia y, en consecuencia, en los municipios a través de la coparticipación.
“En los primeros dos meses sufrimos una caída de ingresos del orden de los 400 millones de pesos. Esto nos hace prever que tenemos que tener mucho cuidado para llegar a fin de año”, advirtió.
Pese a destacar que el diálogo con la Provincia es “bueno”, el intendente remarcó que el margen de maniobra es cada vez más acotado.
En ese marco, volvió a subrayar el rol de los municipios frente a la crisis: “El municipio es la primera trinchera. La gente no visualiza que estamos recibiendo menos recursos y recurre a nosotros para resolver los problemas”.
El planteo deja expuesta una tensión que se repite en el interior: más demanda social, menos recursos y una gestión que, por ahora, apuesta a la cautela para atravesar un año que ya asoma como desafiante.