La industria argentina volvió a mostrar signos de retroceso en febrero, en un contexto económico adverso que combina caída de la actividad, pérdida del poder adquisitivo y cambios en las reglas del mercado. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, la actividad industrial registró una baja interanual de 8,7%, mientras que en el acumulado del primer bimestre la caída alcanzó el 6% en comparación con el mismo período de 2025.
El informe, correspondiente al Índice de Producción Industrial Manufacturero, también reflejó una contracción del 4% en la medición mensual desestacionalizada respecto de enero, lo que confirma la tendencia recesiva que atraviesa el sector.
El dato más relevante es la extensión de la caída: 14 de las 16 divisiones industriales registraron números negativos. Entre los sectores más afectados se encuentran “Maquinaria y equipo”, con una retracción del 29,4%; “Vehículos automotores, carrocerías y autopartes”, con una baja del 24,6%; y “Productos textiles”, que cayó 33,2%. También se registraron descensos en rubros clave como alimentos y bebidas (-6,9%), caucho y plástico (-15,7%) y metales básicos (-12,5%).
En contrapartida, solo dos sectores mostraron crecimiento: la refinación de petróleo y combustibles, con una suba del 19,7%, y la industria química, que avanzó 3,7%, aunque sin capacidad para revertir la tendencia general.

CONCEJAL GASTÓN BISIO (FP)
En este contexto, desde el plano político local comenzaron a surgir voces de alerta. El concejal de Fuerza Patria en Junín, Gastón Bisio, vinculó la situación actual con un proceso de “estanflación”, concepto que remite a períodos de inflación con recesión.
“Inflación con recesión, dos palabras que jamás deberían juntarse porque conforman un cóctel explosivo capaz de terminar con la industria y el empleo nacional”, sostuvo el edil, al trazar un diagnóstico crítico del escenario económico.
Bisio cuestionó además las políticas del Gobierno nacional, al considerar que la apertura de importaciones y la caída del salario real profundizan la crisis del sector productivo. “La industria nacional está en niveles de utilización de capacidad instalada por debajo de la pandemia, pero esta vez sin asistencia estatal y con costos multiplicados”, afirmó.
En esa línea, advirtió que el aumento en los costos de energía y combustibles, sumado a la competencia de productos importados, genera una presión creciente sobre las empresas locales. “Las empresas reducen márgenes a niveles impensados, mientras los precios se fijan en función de productos importados con estructuras de costos completamente distintas”, explicó.
El concejal también alertó sobre las consecuencias sociales del proceso. “Esto trae aparejado desempleo y caída del consumo, profundizando la recesión”, indicó, y definió el panorama como “desolador”.
Finalmente, planteó que la salida a la crisis requiere decisiones políticas de fondo. “Estos procesos empobrecen a las mayorías y demandan muchos años de recuperación”, concluyó.
Con este escenario, la industria vuelve a posicionarse como uno de los sectores más sensibles de la economía argentina, en un contexto donde los indicadores anticipan que la recuperación aún no aparece en el corto plazo.