El debut de Axel Kicillof al frente del Partido Justicialista bonaerense marca un punto de ordenamiento político hacia adentro del espacio, aunque en la Cuarta Sección Electoral el escenario sigue mostrando una dinámica más territorial que orgánica.
En los distritos del noroeste provincial, el peronismo mantiene volumen político a partir del peso de los intendentes, que continúan siendo los principales ordenadores locales. Sin embargo, esa fortaleza no se traduce en una conducción seccional unificada, sino en un esquema donde prevalecen los equilibrios entre distintos sectores.
Un mapa interno con varios actores
Dentro del universo del PJ conviven espacios con identidad y construcción propia. Por un lado, sectores alineados al gobernador a través del Movimiento Derecho al Futuro; por otro, referentes de La Cámpora; y también el Frente Renovador, que conserva presencia en varios distritos.

Este esquema configura una convivencia sin rupturas abiertas, pero también sin una estrategia común plenamente consolidada en el plano seccional.
En ese marco, la campaña de afiliaciones impulsada por la conducción provincial aparece como una herramienta para fortalecer la estructura partidaria y ordenar la representación en el territorio.
La gestión, en el centro de la escena
Más allá de la dinámica interna, en la Cuarta Sección la agenda política está fuertemente atravesada por la gestión cotidiana. Los intendentes enfrentan un escenario de creciente demanda social, con un aumento sostenido en la asistencia alimentaria y también en el acceso a medicamentos.
Este contexto desplaza el foco de la discusión partidaria hacia la necesidad de dar respuestas concretas en cada distrito, y actúa como un factor de cohesión: el reclamo por recursos y mayor acompañamiento del Estado nacional aparece como un punto de coincidencia entre los distintos sectores.

Unidad por necesidad
Con este panorama, el PJ en la Cuarta combina una conducción provincial más definida con una realidad territorial heterogénea. La unidad, en este contexto, no surge tanto de una síntesis política acabada, sino de una necesidad práctica frente a la presión social y económica que atraviesan los municipios.
Así, el peronismo seccional transita una etapa de reconfiguración, donde el desafío no solo pasa por ordenar su interna, sino también por sostener la gestión en un escenario cada vez más exigente.
Presidencias Cuarta Sección
Alberti-Germán Lago
Bragado-Sergio Barenghi
Carlos Casares-Daniel Stadnik
Carlos Tejedor-María Gianini
Chacabuco-Rubén Darío Golía
Chivilcoy-Constanza Alonso
General Arenales-Andrea Scarone
General Pinto-Fernando Rodríguez
General Viamonte-Daniel López
General Villegas-María Sol Fernández
Hipólito Yrigoyen-Ignacio Pugnaloni
Junín-Fernando Burgos
Leandro N. Alem-José Hojraj
Lincoln-Jorge Abel Fernández
9 de Julio-Augusto Ippolitti
Pehuajó-Pablo Zurro
Rivadavia-Juan Carlos Boccaleri
Trenque Lauquen-Ignacio Cadierno