La interna de la Unión Cívica Radical bonaerense volvió a mostrar señales de tensión, aunque también de negociación de cara al cierre de listas de este viernes 8. Dirigentes de los distintos sectores que disputan la conducción provincial mantuvieron en las últimas horas un encuentro con el objetivo de acercar posiciones y avanzar hacia una lista de unidad que permita evitar las elecciones internas previstas para el próximo 7 de junio.
Del encuentro participaron representantes del espacio que integran Maximiliano Abad, Gustavo Posse y Daniel Salvador; del sector referenciado en Miguel Fernández y también de Evolución, el espacio que tiene a Pablo Domenichini como principal referente provincial.
Si bien no hubo definiciones concretas, el solo hecho de retomar el diálogo fue leído dentro del radicalismo como un intento por descomprimir una disputa que amenaza con profundizar las divisiones internas del partido en un momento político y económico complejo.

En Junín piden bajar la tensión
La discusión provincial tiene impacto directo en Junín, uno de los distritos históricamente más relevantes para el radicalismo de la Cuarta Sección Electoral.
En ese marco, voces del radicalismo juninense expresaron preocupación por la posibilidad de trasladar la confrontación interna al territorio local.
“Fuimos claros, necesitamos unidad. Es una locura ir a una interna partidaria cuando la gente la está pasando mal. No podemos abrir el comité y hacer papelones”, señalaron dirigentes locales en diálogo reservado con INFONOROESTE.
La frase refleja el clima que atraviesa a buena parte de la dirigencia radical, donde crece la idea de que una elección interna en medio del deterioro económico podría generar desgaste político y una imagen alejada de las preocupaciones sociales.
La tensión de fondo
Más allá del intento de acuerdo, la discusión dentro de la UCR bonaerense no es solamente por cargos partidarios. También expresa diferencias sobre el posicionamiento político del radicalismo frente al escenario nacional y provincial.
En la Cuarta Sección, donde el radicalismo conserva intendencias y estructura territorial, la posibilidad de una fractura interna genera preocupación por el impacto electoral que podría tener en distritos clave.
Por eso, en distintos comités del interior bonaerense empieza a instalarse una consigna común: evitar una pelea que desgaste al partido y preserve la unidad en un contexto donde la crisis económica domina la agenda pública.