jueves 21 de mayo de 2026 - Edición Nº5107

Regionales | 21 May

Opinión

Abel Miguel: el reconocimiento que Junín debe hacer en vida

08:14 |Carlos Mansur, afiliado radical, ciudadano de Junín.


“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Pero están aquellos que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”

Los pueblos suelen cometer una injusticia silenciosa: esperar la ausencia definitiva para reconocer a quienes entregaron décadas de esfuerzo al servicio de la comunidad. Por eso, Junín tiene hoy una oportunidad y también una obligación moral: honrar en vida a Abel Miguel, uno de los dirigentes más trascendentes de la historia democrática de nuestra ciudad.

Conocido por todos como “El Vasco”, Abel Miguel no solamente fue el primer intendente de Junín tras el regreso de la democracia en 1983, sino también un dirigente que gobernó durante veinte años consecutivos, dejando una huella profunda en la identidad y el crecimiento de la ciudad. Su extensa trayectoria dentro de la Unión Cívica Radical constituye un ejemplo de perseverancia, convicción y vocación pública.

Pero si hay un aspecto que merece ser especialmente destacado es su visión sobre la educación. Mucho antes de que muchos comprendieran la importancia estratégica de generar oportunidades académicas en el interior bonaerense, Abel Miguel impulsó el Centro Universitario Regional, iniciativa fundamental para la posterior creación de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires. La universidad que hoy representa orgullo, progreso y futuro para miles de jóvenes difícilmente hubiera existido sin su trabajo, su compromiso y su capacidad de mirar más allá de su tiempo.

También es justo recordar que aquel sueño colectivo fue posible gracias a infinidad de personas que donaron voluntariamente su esfuerzo como docentes, auxiliares y colaboradores para hacer realidad una universidad en Junín. Distintos dirigentes vinculados al nacimiento y desarrollo de la universidad han recibido merecidos reconocimientos públicos. Sin embargo, el silencio respecto de Abel Miguel es un silencio que aturde.

Ese legado educativo quizás sea una de las transformaciones más profundas que dejó en la ciudad. Porque las obras materiales pueden deteriorarse con el tiempo, pero la educación transforma generaciones enteras y modifica para siempre el destino de una comunidad. A ello deben sumarse los avances en infraestructura, la expansión de las redes de agua y cloacas, la pavimentación de numerosos sectores y una planificación estratégica que permitió proyectar el crecimiento de Junín hacia el futuro.

No se trata de idealizar personas ni de negar diferencias políticas. Se trata simplemente de reconocer, con honestidad histórica, a quien dedicó gran parte de su vida a construir una ciudad mejor. Los reconocimientos más valiosos son aquellos que pueden darse mirando a los ojos a la persona homenajeada.

Vayan en estas líneas un abrazo cálido y el reconocimiento sincero de un humilde ciudadano de a pie que siente orgullo de tenerte como vecino.

“Las sociedades nobles no esperan el funeral para agradecer; saben honrar en vida a quienes dejaron un legado digno para las generaciones futuras.”

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