La campaña fina ya puso primera en la región y el trigo se convierte en el gran protagonista de los lotes de nuestro partido. La ingeniera agrónoma Guadalupe Tellería, integrante del INTA Junín, trazó un panorama detallado sobre el estado de los perfiles hídricos en la zona, la necesidad de ajustar la tecnología de procesos y la importancia de no descuidar la nutrición del cultivo en un escenario climático y económico que exige la máxima eficiencia.
El punto de partida: cómo están los perfiles de agua en la región
Uno de los factores determinantes para el éxito del trigo es el agua útil acumulada en el suelo al momento de la implantación. Al respecto, Tellería explicó que la situación en el partido de Junín y sus alrededores presenta matices según el manejo previo de cada lote.
Lotes con buena recarga: Aquellos campos que venían de pasturas limpias o barbechos tempranos lograron capturar de buena manera las precipitaciones de los meses previos, contando con un piso de humedad aceptable para la siembra.
Monitoreo a los 2 metros: La ingeniera hizo hincapié en que el productor no debe quedarse solo con la humedad de la capa superficial. Recomendó medir el agua útil en profundidad (hasta los dos metros), ya que es la reserva clave que sostendrá al cultivo durante las etapas críticas de definición del rendimiento en la primavera.
La fertilización no se negocia: la clave del análisis de suelo
Ante la tentación de recortar costos fijos tecnológicos debido a la volatilidad de los mercados, la referente del INTA Junín en declaraciones a Canal 10 de Junín, fue muy contundente al señalar que el rendimiento y la calidad del trigo van de la mano de una estrategia de nutrición sumamente rigurosa.
"El análisis de suelo es la herramienta más barata y eficiente que tiene el productor. No se puede fertilizar 'a ojo' o replicar la receta del año pasado. Necesitamos saber con exactitud cuánto nitrógeno y fósforo tenemos disponibles para diseñar una estrategia de fertilización dividida que optimice cada peso invertido", remarcó la agrónoma.
Tellería explicó que una buena nutrición nitrogenada inicial no solo define el macollaje y el número de espigas, sino que también es la llave para alcanzar los estándares de proteína exigidos por la industria molinera al momento de la comercialización.
Elección de ciclos y sanidad de la semilla
La especialista del INTA brindó recomendaciones prácticas respecto a la elección de la genética y el cuidado sanitario. Recordó la importancia de respetar las ventanas de siembra según se trate de ciclos largos, intermedios o cortos, para evitar que el período de floración coincida con el riesgo de heladas tardías en nuestra zona.
Asimismo, instó a realizar análisis de poder germinativo y sanidad a las semillas guardadas en el campo, aplicando curasemillas específicos para proteger al cultivo desde el primer día frente a los hongos de suelo y asegurar un óptimo logro de plantas por metro cuadrado.