La situación financiera de los municipios de la cuarta sección comienza a encender señales de alerta entre los intendentes, que observan con preocupación el impacto del contexto económico sobre las cuentas locales y la capacidad de sostener servicios esenciales.
Distritos como Junín, Chacabuco, Lincoln, General Viamonte, Bragado, Carlos Casares, Pehuajó y Carlos Tejedor comparten un diagnóstico similar: mayores demandas sociales, incremento del gasto corriente y recursos que no alcanzan para cubrir todas las necesidades.
Uno de los aspectos que más preocupa a los gobiernos locales es el sostenimiento del sistema de salud. Hospitales municipales y centros de atención primaria absorben una demanda creciente, en un escenario en el que cada vez más vecinos recurren al sistema público para acceder a prestaciones, tratamientos y medicamentos.
“No dimensionan la situación de los municipios”: duro reclamo de Flexas a legisladoreshttps://t.co/hit7VXYz2Q pic.twitter.com/eGFQLnJSBE
— Infonoroeste (@Infonoroeste1) June 13, 2026
En ese marco, la compra de medicamentos por parte de los municipios registra un aumento sostenido, tanto por la mayor demanda como por la necesidad de cubrir tratamientos que anteriormente eran afrontados por otras vías. A ello se suma el incremento de la asistencia alimentaria, con comunas que debieron reforzar partidas destinadas a programas sociales y ayuda directa a familias vulnerables.
"Hay apoyo de la Provincia, pero no alcanza", reconocieron desde un despacho de la Cuarta ante la consulta de este medio. La frase resume el panorama que atraviesan distintos municipios, que destacan el acompañamiento del gobierno bonaerense, aunque admiten que las demandas superan las posibilidades presupuestarias.
La preocupación no se limita a la cuestión social y sanitaria. Los intendentes también deben sostener servicios urbanos, mantenimiento de caminos rurales, alumbrado público y obras consideradas estratégicas para cada distrito, en un contexto marcado por la retracción de la obra pública nacional.
Aunque cada municipio presenta particularidades, el diagnóstico comienza a repetirse en la región: garantizar el funcionamiento del sistema de salud, asegurar el acceso a medicamentos y reforzar la asistencia alimentaria se ha convertido en una prioridad para administraciones locales que enfrentan crecientes restricciones financieras.