La construcción atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Con la obra pública nacional prácticamente paralizada y un mercado privado que avanza con cautela, la actividad muestra signos de retracción generalizada y expectativas moderadas de recuperación para los próximos meses.
De acuerdo con el último Estudio de Opinión Construya, realizado entre 370 profesionales de toda la cadena de valor del sector, el 67% de los encuestados afirmó haber experimentado una disminución en su nivel de actividad durante los últimos doce meses. El dato representa un deterioro respecto de la medición anterior realizada en noviembre de 2025, cuando la percepción negativa era cinco puntos porcentuales menor.
El informe señala que apenas un 10% de los consultados percibió una mejora en su actividad, mientras que un 23% sostuvo que logró mantenerse en niveles similares a los del año anterior.
A diferencia de relevamientos previos, el optimismo aparece más moderado. De cara a los próximos doce meses, las expectativas se encuentran prácticamente divididas en tres partes iguales: un 34% considera que la actividad mejorará, otro 34% cree que permanecerá estable y un 32% anticipa una nueva caída.
Las diferencias también se observan según el perfil de los profesionales relevados. Los ingenieros son quienes muestran mayores expectativas de crecimiento, con un 54% que prevé una mejora, seguidos por los distribuidores de materiales, donde el optimismo alcanza al 43%. En cambio, arquitectos y maestros mayores de obra se encuentran entre los sectores más cautelosos respecto al futuro inmediato.
Entre los principales obstáculos que enfrenta la actividad aparece el incremento de los costos de construcción. Según datos del INDEC, el costo de la construcción en el Gran Buenos Aires aumentó un 2,7% en mayo respecto al mes anterior y acumuló una suba interanual del 29%. En los primeros cinco meses del año, el incremento llegó al 12,8%, muy cerca de la inflación acumulada en el mismo período.
A esta situación se suman otros factores que condicionan la recuperación del sector, como la baja demanda del mercado, la menor disponibilidad de financiamiento y la reducción de las inversiones privadas. Estos problemas afectan especialmente a desarrolladores, distribuidores de materiales, arquitectos e inmobiliarias.
El impacto también se refleja en el empleo. De acuerdo con un informe de Misión Productiva elaborado sobre la base de datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, la construcción es el sector más afectado en términos laborales desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Entre noviembre de 2023 y febrero de este año se perdieron 81.295 puestos de trabajo registrados.
En este contexto, las obras privadas medianas y pequeñas continúan sosteniendo gran parte de la actividad, aunque el panorama general sigue marcado por la incertidumbre y la cautela de los distintos actores de la industria.