La paralización total de las actividades en la planta acopiadora que la firma Cargill posee en la localidad de Arribeños (partido de General Arenales) encendió una fuerte alarma social y económica en el distrito. La decisión empresaria de interrumpir las operaciones operativas en el predio dejó de manera directa sin sustento a un grupo de 30 transportistas locales y sus familias, sumado a la parálisis en la cadena de proveedores de servicios secundarios que dependen del movimiento del acopio.
El vocero de los camioneros afectados, Cristian Cardoso, brindó detalles sobre la extensión del diferendo, el cual lleva ya diez meses de gestación y 22 días de protesta pacífica frente a las instalaciones.
Un conflicto por intermediaciones y tarifas "pisadas"
Según explicó el referente de los choferes, el origen del reclamo radica en la relación con un intermediario dador de cargas vinculado a la confederación de transporte CATAC. "Ese personaje operaba como intermediario sin un contrato activo ni un servicio logístico real. Las 30 familias fleteras decidieron abrirse de esa persona porque sufrían condiciones desfavorables, pero al hacerlo se quedaron automáticamente sin trabajo", precisó Cardoso.
El transportista denunció además irregularidades en las propuestas recibidas para intentar destrabar el conflicto:"La única instancia que nos propusieron fue que estas personas de la CATAC volvieran a tomar a las 30 familias pero siguiendo con el cobro de un 3% en negro, algo a lo que no estamos dispuestos a acceder. Pedimos sentarnos a dialogar en una mesa orgánica, pacífica y transparente para llegar a un consenso".
Críticas al cierre y acusación de "desgaste"
Frente al comunicado difundido por la agroexportadora en el que ampara su postura bajo el principio de "libre contratación" de fletes, Cardoso cuestionó duramente el cierre de la planta y la oportunidad en que se ejecuta la medida:
"La libre contratación la respetamos, pero es ilógico aplicarla en plena temporada baja dejando a todo un pueblo sin trabajo para ingresar flotas externas. Cargill tomó una decisión fácil pero dañina: cerrar las puertas y llevarse puesto no solo a 30 familias fleteras con 25 años de antigüedad, sino también a productores y proveedores. Es una estrategia perversa para llevar a la gente al desgaste, pensando que nos vamos a cansar o pelear entre nosotros, cosa que no va a suceder", enfatizó el transportista de carga en declaraciones a Canal 10 de Junín
A su vez, el vocero aprovechó para enviar un mensaje de tranquilidad a los sectores de la producción agrícola del distrito, luego de que circularan versiones sobre presuntas intimidaciones: "El productor agropecuario es el pilar fundamental del pueblo y el sustento de nuestra comunidad. Le decimos que vaya tranquilo a la oficina de Cargill cuantas veces quiera; de nuestra parte nunca van a sufrir ningún tipo de intimidación".
Advierten que extenderán las protestas
Finalmente, desde el sector de los transportistas autoconvocados remarcaron que el destrabe de la situación está en manos exclusivas de la firma internacional. "La llave de todo esto la tiene Cargill, que solo debe llamar a los muchachos, sentarnos a dialogar y reabrir la planta de forma operativa", sostuvo Cardoso.
No obstante, anticipó que de persistir la postura de cerrar filas sin diálogo, el conflicto se profundizará en el ámbito regional: "Estamos por tomar otras medidas y esto va a seguir escalando. Nos vamos a hacer visibles en todos los lugares y plantas donde Cargill esté presente en la región hasta obtener una respuesta justa para las familias de Arribeños", concluyó.