Los pronósticos climáticos que anticipan un posible escenario de lluvias superiores a las habituales encendieron una señal de alerta en la región. Rodrigo Esponda advirtió sobre la necesidad de reforzar las medidas preventivas y reclamó mayor planificación en el manejo del agua.
Tras participar de una reunión con especialistas vinculados al sistema hídrico provincial, explicó que los informes analizados anticipan la posibilidad de un “Súper Niño”, fenómeno que podría generar importantes precipitaciones en gran parte de Sudamérica.
“Hoy la temperatura del agua supera en tres grados los valores habituales y eso hace prever un Súper Niño. Si ese pronóstico se cumple, puede generar excesos hídricos con consecuencias tanto para la producción como para los cascos urbanos”, señaló.

Esponda aclaró que no es posible determinar con precisión qué localidades serán las más afectadas, aunque sostuvo que el riesgo existe y requiere anticipación.
“No se puede saber si la tormenta va a pasar por Junín o por otra ciudad. Para el clima, 100 kilómetros no son nada. Lo que sí sabemos es que hay que tomar medidas para disminuir el impacto si finalmente ocurre”, afirmó.
En ese sentido, consideró que las grandes obras hidráulicas ya no llegarían a ejecutarse antes del período de mayores lluvias, aunque destacó la importancia de las tareas preventivas. En ese marco, valoró los trabajos que realiza el Municipio de Junín en limpieza de canales, mantenimiento de caminos y colocación de tubos.
“Es una gran medida que el gobierno de Junín se esté adelantando a esta posibilidad que ojalá no se dé”, sostuvo.
Más allá de las tareas inmediatas, Esponda puso el foco en una problemática estructural: la falta de información actualizada sobre el sistema hídrico. “Tenemos un pronóstico de muchísimas posibilidades de lluvia y no tenemos datos para tomar acciones. Ese es un problema”, afirmó.

Según explicó, durante la reunión consultaron por los relevamientos existentes sobre la red de canales y el estado de las aguas subterráneas, pero las respuestas generaron preocupación.
“No hay un relevamiento hecho de la red de canales. Tampoco hay un estudio de las napas, de cómo están las aguas subterráneas y qué capacidad de recepción tienen. Sin esos datos es muy difícil tomar decisiones”, señaló.
El productor sostuvo que se trata de una deuda que atraviesa a distintas gestiones de gobierno.
“No quiero que esto sea una cuestión política contra un gobierno. Esto viene de hace muchos años. Se han hecho obras, pero después no se mantienen, no se hacen estudios y no se generan estadísticas”, remarcó.
Además, cuestionó la falta de actualización de los protocolos para el manejo de reservorios y lagunas, y planteó la necesidad de tomar decisiones preventivas ante escenarios de lluvias extraordinarias.

“Los números fríos y duros son los que permiten tomar decisiones. Si sabés que va a entrar más agua de lo normal, hay que evaluar si no conviene bajar antes los niveles para tener mayor capacidad de respuesta”, explicó.
Por último, manifestó su sorpresa al comparar los sistemas de monitoreo actuales con los existentes décadas atrás.
“En los años 80 había un sistema de revisión de los espejos de agua de la provincia. Hoy, con toda la tecnología que tenemos, no contamos con ese seguimiento. Es algo que llama la atención”, concluyó.