La reforma electoral impulsada por el Gobierno nacional continúa sin reunir los votos necesarios en el Senado y crecen las dudas sobre la posibilidad de que el proyecto sea aprobado en septiembre, tal como pretende la Casa Rosada.
El principal escollo sigue siendo la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una iniciativa que encuentra resistencia en sectores de la UCR, el PRO y buena parte de los bloques provinciales, cuyos votos resultan determinantes para alcanzar las mayorías requeridas.
Desde el Gobierno sostienen que las PASO representan un costo político y económico innecesario y buscan que no se realicen las elecciones primarias previstas para agosto de 2027.
En la Casa Rosada consideran que el actual sistema perdió utilidad y recuerdan el antecedente de 2019, cuando la amplia diferencia obtenida por la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en las PASO condicionó las posibilidades de reelección del entonces presidente Mauricio Macri.
Sin embargo, la falta de consenso entre los bloques opositores y dialoguistas mantiene frenado el avance de la iniciativa y, por el momento, el oficialismo no cuenta con los votos suficientes para convertir en ley la reforma electoral.