La ingeniera agrónoma Guadalupe Tellería, integrante del INTA Junín, detalló el impacto previsto por la llegada del fenómeno climático El Niño, estimado con una intensidad de moderada a fuerte, cuyo mayor pico se espera hacia el cierre de la primavera y comienzos del verano.
Tellería remarcó que, si bien la presencia de El Niño asegura un régimen de precipitaciones por encima de lo normal e incentiva los esquemas de siembra, trae consigo importantes desafíos logísticos, sanitarios y económicos que los productores de la región deberán ponderar.
Panorama para el trigo: humedad ambiente y alerta sanitaria
Respecto a los cultivos de fina en marcha, la especialista indicó que el trigo transita su etapa vegetativa y de macollaje con un desarrollo favorable gracias al buen perfil de humedad inicial. Sin embargo, advirtió sobre la presencia de factores de riesgo:
Humedad y temperatura: La combinación de elevada humedad ambiental y días cálidos generó condiciones predisponentes para la aparición de enfermedades fúngicas tempranas.
Fungicidas: Ante esta coyuntura, diversos productores comenzaron a evaluar aplicaciones de fungicidas con anticipación respecto a campañas anteriores.
Periodo crítico en octubre: De mantenerse precipitaciones frecuentes durante la etapa de floración (hacia el mes de octubre), aumenta el riesgo de la aparición de Fusarium, una de las principales afecciones que compromete la calidad y rendimiento del grano.
No obstante, la agrónoma señaló que el descenso de temperatura y la mayor radiación solar previstos a corto plazo ayudarán a estabilizar el cuadro sanitario.
Campaña gruesa: el incentivo del agua versus el costo de fertilizantes
De cara a la siembra de cultivos de verano como el maíz y la soja, la mayor disponibilidad hídrica resulta un aliciente clave dado su alto nivel de transpiración y requerimiento hídrico. A pesar de esto, el escenario técnico y económico suma variables complejas:
Ubicación y topografía del lote: Los lotes de mayor aptitud y campos altos con napa cercana podrán alcanzar rindes óptimos. En contraste, sectores más bajos o con riesgo de anegamiento corren el peligro de sufrir pérdidas de plantas ante eventos de precipitaciones extremas.
Incertidumbre geopolítica y fertilizantes: El maíz demanda un elevado aporte de nitrógeno. A raíz de los conflictos bélicos en Medio Oriente —zona de origen de gran parte de la importación de fertilizantes—, existe un riesgo latente de suba de precios en insumos clave. Ante ello, muchos productores optaron por cerrar la compra anticipada de fertilizantes para fijar costos.
Tendencia en precios internacionales: Las proyecciones de cosechas voluminosas en Brasil y Estados Unidos presionan a la baja los precios internacionales de la soja, configurando un margen técnico de costo-beneficio más ajustado para la campaña regional.