La situación de las rutas nacionales volvió a ocupar un lugar central en la agenda del massismo, con fuertes cuestionamientos al Gobierno de Javier Milei por la falta de mantenimiento de la infraestructura vial y por el destino de los recursos recaudados a través del impuesto a los combustibles.
El tema fue abordado durante una reunión de la Comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputados de la Nación, donde distintos referentes del Frente Renovador expusieron sobre el deterioro de la red vial y sus consecuencias sobre la producción y la seguridad de quienes circulan por las rutas.
Entre los participantes estuvieron la diputada nacional Marina Salzmann, la legisladora bonaerense Ayelén Rasquetti y el intendente de Tres Arroyos, Pablo Garate.
Salzmann recordó que presentó un pedido de informes sobre la utilización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), que todavía no fue tratado, y señaló que junto a otros legisladores impulsó además una interpelación pública al ministro de Economía, Luis Caputo, para que explique el destino de esos recursos.
La diputada cuestionó particularmente el proceso de reducción de la estructura nacional vinculada con la seguridad vial y el mantenimiento de las rutas.
“Abandonar las rutas y desmantelar la Agencia Nacional de Seguridad Vial, con 1.300 profesionales despedidos que no fueron reemplazados, para después argumentar que no queda otra alternativa que concesionarlas a un privado o traspasarlas a las provincias sin recursos”, sostuvo.
En su exposición también hizo referencia a la situación de la Ruta Nacional 40 y al impacto que tiene sobre distintos municipios bonaerenses.
Rasquetti, por su parte, puso el eje en los recursos que genera el impuesto a los combustibles y cuestionó que esos fondos no se traduzcan en obras de infraestructura vial.
“La plata sí está, pero no se usa para lo que está destinada”, afirmó la legisladora.
Según una estimación presentada durante la reunión a partir de la recaudación del ICL, los recursos generados en territorio bonaerense permitirían financiar una cantidad de kilómetros de obras viales superior a la extensión total de la red nacional que atraviesa la provincia.
El planteo coincide con otros reclamos que vienen realizando dirigentes y entidades de la región por el estado de las rutas nacionales y la falta de obras de mantenimiento.
Garate trasladó la discusión al territorio y puso como ejemplo la situación de las rutas nacionales 3 y 228, dos corredores fundamentales para Tres Arroyos y buena parte del sudeste bonaerense.
Sobre la Ruta 228, el intendente sostuvo que “en mis 55 años, jamás la vi en el estado lamentable en el que se encuentra hoy en día”, mientras que respecto de la Ruta 3 advirtió sobre un deterioro que, según planteó, se profundiza año tras año.
También señaló problemas vinculados con la falta de mantenimiento, iluminación y obras inconclusas en distintos sectores.
“Los lugares donde más se producen accidentes en Tres Arroyos es donde nuestros vecinos tienen que cruzar las rutas”, afirmó.
Según explicó, el Municipio incluso ofreció hacerse cargo de determinadas tareas de bacheo, aunque todavía no recibió autorización de Vialidad Nacional para intervenir sobre esos corredores.
El debate vuelve a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa a buena parte del interior bonaerense: qué destino tienen los recursos que se recaudan para infraestructura vial y quién debe asumir la responsabilidad por el mantenimiento de una red estratégica para la producción, el transporte y la seguridad vial.