La situación de los recursos humanos de la Policía Bonaerense vuelve a ocupar un lugar creciente en la agenda política provincial. Distintos bloques de la Legislatura vienen impulsando pedidos de informes y proyectos vinculados con la cantidad de efectivos, las bajas, los salarios y la salud mental de los agentes.
Pero la preocupación no queda circunscripta al ámbito legislativo. En la Cuarta Sección, distintos municipios vienen reclamando a la Provincia más personal para fortalecer las tareas preventivas y mejorar la presencia policial en las calles.
Uno de los casos más recientes es Chivilcoy, donde el intendente Guillermo Britos gestionó ante el Ministerio de Seguridad bonaerense el refuerzo de la dotación local. Como resultado, ya fueron notificados los primeros 17 efectivos que serán trasladados al distrito, en el marco de un acuerdo destinado a incrementar la presencia policial y fortalecer la prevención.
En Lincoln, el intendente Salvador Serenal también había planteado ante el ministro de Seguridad Javier Alonso la necesidad de reforzar el cuerpo policial. Como resultado de esas gestiones, el distrito incorporó 14 nuevos agentes, distribuidos entre la comisaría local, DDI, Comando de Prevención Rural, Seguridad Vial y DDA.
En Junín, el reclamo también llegó al Concejo Deliberante. Una comunicación aprobada en mayo solicitó a la Provincia ampliar de 14 a 20 las cuadrículas policiales, además de enviar nuevos móviles y efectivos suficientes para garantizar su cobertura operativa. El planteo estuvo fundamentado en el crecimiento territorial y demográfico del distrito.
De hecho, meses antes el cuerpo deliberativo ya había pedido información sobre la cantidad de policías destinados al distrito, los agentes con licencias y la disponibilidad de personal específicamente afectado a tareas de prevención.