El campo bonaerense encendió las alarmas ante la posibilidad de que el fenómeno conocido como “Super Niño” genere nuevas complicaciones hídricas en distintos puntos de la provincia. Desde CARBAP advirtieron que el estado de los caminos rurales y la falta de obras de infraestructura representan uno de los principales riesgos para el sector productivo.
El presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Pablo Ginestet, planteó su preocupación luego de los anuncios realizados por el Gobierno de Axel Kicillof para prevenir y mitigar los posibles efectos del fenómeno climático.
“Estamos recontra preocupados porque no estamos en condiciones de afrontar un evento de las características que se están anunciando”, sostuvo el dirigente agropecuario.
Si bien las previsiones meteorológicas no permiten anticipar un escenario de inundaciones generalizadas ni determinar cuánto lloverá en cada distrito, el aumento de la probabilidad de precipitaciones por encima de los registros habituales genera especial preocupación en zonas que ya presentan excedentes hídricos.

Entre los distritos con mayores excesos de lluvia respecto de sus registros medios aparecen Benito Juárez, Coronel Pringles, Pehuajó, Olavarría y Tres Arroyos. En la Cuarta Sección, entidades rurales de Hipólito Yrigoyen, Carlos Casares y 9 de Julio también vienen alertando por anegamientos, falta de piso y dificultades para transitar los caminos.
A este escenario se suman las napas cercanas a la superficie, suelos con poca capacidad de absorción y obras hidráulicas que todavía no fueron terminadas.
Tras la presentación del plan provincial para coordinar acciones de prevención, monitoreo y asistencia con los 135 municipios, desde CARBAP plantearon que la respuesta no debería concentrarse exclusivamente en los cascos urbanos.
“En general todos los planes y las reuniones que hay por esto de El Niño apuntan la mayoría a tener planes por si los problemas se dan en los cascos urbanos”, cuestionó Ginestet.

Para la entidad rural, un eventual agravamiento de la situación hídrica también puede generar fuertes consecuencias en las zonas productivas. Un camino rural intransitable puede dejar aisladas a familias, impedir el traslado de una ambulancia, complicar el movimiento de animales o dificultar la salida de la producción.
En ese sentido, uno de los principales reclamos apunta al estado de la extensa red vial rural bonaerense, cuya conservación depende mayormente de los municipios.
“La realidad de los caminos en la mayoría de los municipios es lamentable; los productores agropecuarios están abandonados a como venga la lluvia”, había planteado Ginestet durante la última Exposición de Ganadería, Industria y Comercio de Junín.
El dirigente sostuvo que durante los meses en los que las condiciones climáticas permitieron trabajar sobre la red vial hubo una oportunidad que, según las entidades rurales, no fue aprovechada suficientemente para reconstruir trazas, limpiar cunetas, reparar alcantarillas y mejorar los caminos.