Desde la gestión del intendente Guillermo Britos destacaron la situación financiera de la Municipalidad de Chivilcoy, a partir de la operación de leasing que permitirá incorporar nueva maquinaria para reforzar los servicios públicos.
El secretario de Hacienda, Eduardo De Lillo, confirmó que el proceso administrativo quedó cerrado con la firma del intendente y que las empresas adjudicatarias ya podrán avanzar con la entrega de los equipos.
Se trata de una motoniveladora, una pala cargadora y un camión compactador-recolector, destinados principalmente al mantenimiento de caminos, la recolección y otras tareas municipales.
La operación había sido autorizada por el Concejo Deliberante por hasta $600 millones más IVA, pero finalmente el Municipio utilizará algo más de $500 millones más IVA.
Para De Lillo, la posibilidad de acceder a este financiamiento está directamente relacionada con la situación de las cuentas municipales.
“Tenemos una altísima capacidad de endeudamiento porque no tenemos deuda”, afirmó el funcionario.
En ese sentido, explicó que las entidades financieras analizan los ingresos y la capacidad de pago de los municipios antes de aprobar este tipo de operaciones.
El leasing contempla el pago de cuotas durante tres años y una opción de compra al finalizar ese período. De Lillo destacó además que el mecanismo permite financiar bienes cuya amortización se extiende durante varios años sin afrontar de manera inmediata el costo total de los equipos.
El funcionario también puso el foco en la política tributaria del Municipio y destacó que Chivilcoy se encuentra entre los distritos bonaerenses con menor presión fiscal sobre sus vecinos.
De Lillo sostuvo que se trata de una decisión que la gestión de Britos viene manteniendo desde hace varios años, aunque reconoció que existe un límite para continuar reduciendo las tasas sin comprometer la prestación de los servicios. “Siempre el intendente me dice: ojo con la tasa”, relató.
En esa línea, planteó que el Municipio necesita mantener un nivel de ingresos que permita afrontar los costos de funcionamiento, salarios e inversiones.
“Tenemos ingresos muy razonables, pero no podemos bajar mucho más. Si bajamos demasiado los ingresos, no vamos a poder prestar los servicios”, advirtió.
El planteo expone uno de los desafíos centrales de la administración municipal: sostener una presión tributaria contenida mientras aumentan los costos de los servicios y las demandas sobre los gobiernos locales.