Las cabinas de peaje de Agustín Roca y Saforcada dejaron de funcionar en las últimas horas luego de que las nuevas empresas concesionarias tomaran posesión de los corredores viales que incluyen tramos de las rutas nacionales 7 y 188.
El cambio generó un impacto directo en los trabajadores que se desempeñaban en las estaciones. En el caso de Agustín Roca, alrededor de 45 personas quedaron sin empleo, mientras que todavía no se informó oficialmente cuántos trabajadores de Saforcada fueron afectados por el nuevo esquema.
De esta manera, serían alrededor de 50 los trabajadores de la zona que podrían quedar fuera de la nueva estructura de operación de los peajes.
La situación empezó a tomar forma en julio, cuando el Gobierno nacional avanzó con la adjudicación de distintos corredores de rutas nacionales a empresas privadas, entre ellos los que atraviesan la región de Junín.
Las concesiones fueron otorgadas por 20 años para la explotación, administración y conservación de los corredores.
En el caso de las rutas que atraviesan la región, las adjudicaciones alcanzaron a los corredores Mediterráneo y Portuario Sur, que quedaron a cargo de una unión transitoria conformada por Creditech S.A. y Plantel S.A.
Mientras se termina de definir la implementación del nuevo sistema de cobro, las estaciones permanecen sin funcionamiento.
Actualmente, las cabinas están cerradas y los vehículos atraviesan los puntos de peaje sin detenerse ni abonar una tarifa.
El cambio en la administración de las rutas vuelve a poner sobre la mesa una discusión que excede al funcionamiento de las cabinas.
La región tendrá nuevamente estaciones de peaje dentro del esquema de concesiones, pero el interrogante pasa por qué obras de infraestructura se ejecutarán durante los 20 años de los contratos.
En la Ruta 7, una de las principales demandas de la zona continúa siendo la Variante Chacabuco, una obra que permitiría desviar el tránsito pesado y evitar su circulación por el casco urbano.
Algo similar ocurre con la Ruta Nacional 5, donde sigue pendiente la transformación del tramo entre Luján y Mercedes en autovía, una obra reclamada desde hace años y de importancia estratégica para todo el corredor.