El diputado nacional de la UCR Pablo Juliano, planteó una mirada crítica sobre el funcionamiento de la política nacional y sostuvo que existe una distancia creciente entre quienes ocupan espacios de representación y los problemas concretos que atraviesa la sociedad.
Para el legislador por PBA, una de las principales tareas de la política debería ser recuperar la capacidad de escuchar. “La política se ha vuelto ansiosa”, definió, al cuestionar una dinámica en la que, según sostuvo, los dirigentes muchas veces quedan atrapados en sus propias discusiones.
“Uno va a una velocidad, con los temas, los tiempos, y no se sienta un segundo a pensar la cantidad de temas en los que tiene la obligación de estar representándolos o tratando de encarnarlos”, señaló.
En ese sentido, explicó que su visita a Junín forma parte de un ejercicio que busca abrir espacios de conversación con vecinos e instituciones. “Es un ejercicio de escucha. La Argentina que estamos viviendo necesita un espacio donde la gente pueda entender dónde llevar eso que le está pasando”, planteó.
“El esfuerzo siempre lo hacen los mismos”
El dirigente radical también cuestionó el impacto que tienen las decisiones políticas sobre una sociedad que, según describió, viene realizando esfuerzos desde hace años. “La Argentina a veces es una Argentina sin propósito, en donde se le tira un esfuerzo siempre a los mismos, sin que sepamos si va a valer la pena ese esfuerzo”, afirmó.
Juliano sostuvo que pueden cambiar los gobiernos, las políticas económicas o los estilos de conducción, pero que existe una continuidad en el esfuerzo que se les reclama a los ciudadanos. “Siempre pueden cambiar los estilos, pueden cambiar las formas, pueden cambiar las políticas, puede cambiar la economía, puede cambiar el Presidente, pero el esfuerzo siempre lo hacen los mismos”, resumió.
La Zona Fría como ejemplo
Juliano utilizó la discusión sobre el régimen de Zona Fría como uno de los ejemplos de lo que considera una política alejada de las realidades del interior.
Para graficar esa idea, recurrió a una experiencia personal vinculada con los inviernos del interior bonaerense y la discusión por el régimen de Zona Fría. “Dos medias me tenía que poner yo para ir en bicicleta a la escuela. Me reventaban los dedos del frío de la mañana”, recordó.
“La Zona Fría me sirve para decir cuándo la política no entiende de un problema, cuándo la política desconoce el potencial de su país, cuándo la política es desaprensiva”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó que las decisiones sobre las tarifas de gas no contemplen las condiciones climáticas particulares de las localidades del interior bonaerense. “No tiene ni idea de lo que pasaron los inviernos en el interior de la provincia de Buenos Aires”, afirmó.
Pero además extendió el planteo a clubes de barrio y sociedades de fomento, instituciones que, según señaló, también enfrentan costos de funcionamiento y deberían ser contempladas en las políticas públicas.
“No hubo un solo artículo para que los clubes de barrio paguen distinta la tarifa de gas o eléctrica. Ni siquiera la sociedad de fomento, para que los jubilados por lo menos tomen mate”, planteó.
Críticas por discapacidad
Otro de los ejes de su exposición fue la situación de las personas con discapacidad y la discusión que se produjo en el Congreso alrededor de la emergencia del sector.
Juliano sostuvo que el Estado debe controlar las irregularidades que puedan existir en el sistema, pero cuestionó que esos casos terminen contaminando la discusión sobre las prestaciones que necesitan las personas con discapacidad.
“Había que terminar con los chantas que se roban. Tenés que ser lo peor de la sociedad para robarle la plata a las personas con discapacidad”, afirmó. Y agregó: “¿Cómo nos vamos a sacar a la gente con discapacidad?”.
El diputado radical planteó que las auditorías y los controles deben servir para detectar irregularidades sin poner en discusión la necesidad de garantizar las prestaciones.
Su cuestionamiento apuntó también al funcionamiento del Congreso y a las dificultades para llevar adelante debates vinculados con demandas sociales concretas. “Nos ponen la traba para tratar los temas de la gente de a pie”, sostuvo.
“No podemos alimentar el desencanto”
Sobre el final, Juliano advirtió sobre el riesgo de que la distancia entre la dirigencia y la sociedad termine profundizando el desencanto. “¿Cómo podemos canalizar y reconvertir esto? ¿Les damos de comer en la boca a los monstruos de la desilusión, del desencanto y nos vamos a nuestras casas? No, porque es lo que quieren que hagamos”, expresó.