La cadena textil, de indumentaria, cuero y calzado atraviesa un fuerte retroceso en Argentina. Entre diciembre de 2023 y junio de 2026 desaparecieron 1.042 empresas y se perdieron 28.322 puestos de trabajo registrados, según un informe de la Fundación Pro Tejer basado en estadísticas oficiales.
La caída representa el 17% de las empresas del sector y el 23,4% de sus empleos registrados. Además, la actividad concentró aproximadamente un tercio de todo el empleo industrial perdido durante ese período.
El deterioro también se refleja en la producción. En los primeros siete meses de 2026, la actividad textil acumuló una caída del 22,6% interanual, mientras que en julio la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 45,3%.
La situación tiene una dimensión particular para la provincia de Buenos Aires, donde existe una fuerte concentración de establecimientos y trabajadores vinculados a la cadena textil y de confecciones.
El retroceso no se limita a las empresas que dejaron de funcionar. La menor actividad también impacta sobre proveedores, talleres, trabajadores y otros eslabones vinculados a la producción y comercialización.
A este escenario se suma el avance de las importaciones. Según datos difundidos por Pro Tejer, los productos importados ya representan cerca del 70% del mercado textil argentino, mientras la producción nacional perdió participación.
La combinación de menor consumo, caída de la producción y mayor presencia de productos importados se refleja también en la inversión. La cadena viene reduciendo su capacidad productiva y el nivel de utilización de las fábricas se mantiene en registros bajos.
Desde Pro Tejer señalaron que la situación responde a una combinación de factores que incluye la pérdida de poder adquisitivo y las condiciones actuales de apertura comercial.
El dato que sintetiza la magnitud del proceso es el ritmo de cierres: desde diciembre de 2023 desapareció, en promedio, más de una empresa de la cadena por día.
Para la industria bonaerense, el retroceso implica una pérdida que va más allá de las fábricas que cerraron: también pone bajo presión una cadena productiva que genera empleo y actividad en distintos puntos de la provincia.