El exceso de agua continúa condicionando la actividad agropecuaria en Nueve de Julio y otros distritos de la región. El director del INTA local, el ingeniero Lisandro Torrens, explicó que el problema combina las precipitaciones acumuladas con la saturación de los suelos y la cercanía de las napas freáticas a la superficie.
Como ejemplo, mencionó mediciones en la zona de Cambaceres, donde la napa se encontraba a unos 75 centímetros de profundidad. En otros sectores se registraron niveles de entre 80 centímetros y un metro, mientras que en Carlos Tejedor se observó una medición cercana a los 70 centímetros. “Hoy el suelo está saturado, no puede almacenar más agua de la que tiene”, explicó a Cadena Nueve.
En esas condiciones, las nuevas precipitaciones encuentran una capacidad de absorción muy limitada. Parte del agua escurre desde los sectores más elevados hacia las zonas bajas, mientras otra queda en superficie o se acumula en los lotes, generando encharcamientos, anegamientos y dificultades para las tareas agrícolas y ganaderas.
El director del INTA también señaló que, a su criterio, los fenómenos registrados en la Mesopotamia no explican directamente la situación local. Para la región bonaerense, el factor determinante es la combinación de lluvias, napas elevadas y suelos saturados.
El escenario no se limita a Nueve de Julio. Torrens mencionó dificultades vinculadas al exceso de agua en Carlos Casares, Bragado, Pehuajó y Los Toldos, aunque con diferencias según las condiciones de cada distrito.
La evolución de las napas y la capacidad de los suelos para absorber nuevas precipitaciones aparecen así como factores centrales para la actividad agropecuaria, en un contexto en el que los anegamientos condicionan el uso de los campos y el desarrollo de las tareas productivas.