En el marco del conversatorio sobre políticas sociales de Escuela de Formación Política y Ciudadana de Junín, impulsada por la agrupación Junín nos Une, encabezada por el dirigente Héctor Azil, el exministro de Desarrollo Social de la Nación Daniel Arroyo advirtió sobre el deterioro de la situación social y definió el escenario actual como una “implosión social”, marcada por el endeudamiento de las familias, las dificultades para llegar a fin de mes y la necesidad de sumar trabajos para sostener los ingresos.
“Hay mucha gente que no llega a fin de mes porque paga luz, gas, agua, alimentos, transporte y medicamentos. Se endeudan y al mes siguiente pasa lo mismo”, señaló el dirigente, licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires y exdiputado nacional.
Arroyo sostuvo en declaraciones al programa "Corazón y Bolsillo" que, a diferencia de otros momentos de crisis, las dificultades no necesariamente se expresan en una protesta generalizada, sino en un desgaste que atraviesa la vida cotidiana. “Creo que hay un fenómeno de implosión social, de mucha gente que revienta para adentro. No hay explosión, sino implosión argentina”, afirmó.

En ese contexto, también puso el foco en las transformaciones del mercado laboral. Advirtió que conviven situaciones de desempleo con otras en las que los trabajadores deben sumar actividades para completar sus ingresos, incluso mediante aplicaciones de transporte y reparto. “Es una situación muy compleja que requiere otras políticas públicas para cambiar”, planteó.
El exfuncionario también cuestionó la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y consideró que no cumplió con el objetivo de promover la incorporación de trabajadores registrados.
Según explicó, la iniciativa se concentró principalmente en modificar los mecanismos de indemnización y facilitar los despidos, bajo la expectativa de que esas condiciones incentivarían la contratación formal.

“Al no haber crecimiento económico, no hay incorporación de trabajadores”, sostuvo Arroyo, quien consideró que la reforma no produjo los resultados esperados.
En esa línea, afirmó que los cambios facilitaron los mecanismos para desvincular personal, pero no generaron una expansión del empleo registrado. De todos modos, planteó que el mercado laboral necesita modificaciones, aunque cuestionó el enfoque elegido por la administración nacional.
Arroyo, actual director del Instituto de Investigación y Estudios sobre Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Moreno y de la CIC-PBA, vinculó las dificultades laborales con el deterioro de los ingresos y el endeudamiento de los hogares, dos factores que, según su análisis, profundizan la tensión social.