Un programa pionero impulsado en conjunto por la UNNOBA, el Gobierno de Junín, la Fundación Ciudad Abierta y la Sociedad Rural busca resolver la falta histórica de registros hídricos en el partido a través de una red de 30 puntos de monitoreo de napas freáticas a cargo de productores locales. Con la recolección sistemática de datos como eje central, la iniciativa permite prever la evolución de los ciclos de sequía o inundación en el territorio, optimizar el manejo de las obras hidráulicas y consolidar a la universidad y a la ciudad como un centro de referencia en la gestión hídrica y ambiental del noroeste bonaerense.
El ingeniero hidráulico Marcelo Rastelli explicó que la provincia de Buenos Aires cuenta con una rica tradición en obras de infraestructura pero adolece de una "pereza histórica" en el almacenamiento sistemático de datos hídricos. "En hidrología hay una frase que dice: dato no tomado es dato perdido. No podemos volver el tiempo atrás para saber cuánto llovió o qué nivel tenía una laguna en determinado momento", remarcó el especialista.
La importancia de medir el comportamiento freático
Durante su análisis técnico, el especialista sostuvo que el nivel freático funciona como un termómetro directo del balance hídrico del territorio:
"La tierra actúa como una esponja. En períodos donde precipita más de lo que el suelo consume, las napas ascienden; cuando hay sequía, la superficie le demanda agua a la napa y esta desciende. Las napas anticipan lo que va a pasar: un descenso sostenido durante dos años nos indica que vamos hacia un período de sequía, mientras que un ascenso prolongado advierte que inevitablemente se aproximan inundaciones", fundamentó Rastelli.
Asimismo, detalló que el margen de intervención humana en las cuencas mediante obras de regulación y compuertas —como las ubicadas en la Laguna de Gómez o Mar Chiquita— es acotado y requiere de información técnica precisa para optimizar su manejo operativo.
Red comunitaria de medición y el rol central de la UNNOBA
Frente a la falta histórica de redes de monitoreo continuas en el noroeste bonaerense —producto del vandalismo sobre el instrumental y las dificultades logísticas—, se estructuró una red colaborativa sin presupuesto oficial directo.
A través de la Sociedad Rural de Junín, los productores locales facilitaron sus establecimientos y fueron capacitados para realizar las mediciones periódicas en sus propios pozos. Actualmente, el sistema abarca alrededor de 30 puntos de monitoreo en todo el distrito de Junín, habiéndose publicado recientemente los primeros informes preliminares de campo.
Finalmente, Rastelli destacó la vocación institucional de la UNNOBA por sostener el proyecto a largo plazo: "La idea es consolidar a la UNNOBA y a la ciudad de Junín como un centro de referencia en la prestación de este tipo de servicios esenciales para la población, la planificación urbana y el sector productivo. Progresivamente integraremos estas mediciones con análisis sobre la calidad del agua", concluyó el profesional en declaraciones a Canal 10 de Junín.